viernes, 15 de mayo de 2015

Escalada para las chicas que se inician

Soy una poser de la escalada. Soy una experta en aseguramiento de mi árbol, pero escalar… poca cosa. Aun así, son ya más de tres años los que llevo metiendo el morro en ese mundillo y he aprendido cosas que me gustaría compartir con las mujeres que se inician en este deporte. Seguramente algún hombre también se beneficie de algunos.






-Goma para el pelo. Recomiendo llevar una en la mochila de escalada. En realidad yo llevo dos, una en la mochila suelta y otra de emergencia por si pierdo la primera atada en la magnesera. Y además, suelo llevar coleta desde casa. ¿Por qué esta obsesión? Pues porque un día se me quedó el pelo enganchado en el grigri y, además de que me hizo muchísimo daño, la cuerda no frenó en seco y pensé que mi Árbol se iba a estampar contra el suelo. Seguramente no caería apenas pero yo me asusté mucho. Tanto que el tirón de pelo ni me dolía.





-Gafas de aseguramiento. Esto no es un truco pero habrá gente que piense que es una tontería comprarlas. Yo os digo que es de lo mejorcito que hemos podido comprar. Al que asegura no le cuele el cuello y puede estar todo el rato mirando a su compañero sin descansar. El escalador no se siente presionado y se toma su tiempo, y además se atreve a arriesgar ese paso que puede que no le salga porque sabe que el asegurador está atento todo el rato. Mejor para todos. Nosotros tenemos las Y&Y, que no son las más bonitas pero tampoco son feas, tiene una caja muy mona y útil con un montón de accesorios (tornillos, destornillador, puentes de silicona, gamuza…) y ronda los 50 euros. Me adapté a ellas en seguida.

-Lima de uñas. Procurar is a escalar con las uñas cortitas porque si no puede ser que se os rompan. Pero si os gusta tenerlas bien cuidadas, además, deberíais llevar una lima en la mochila. Nunca sabes cuándo esa piedra te va a romper una esquinita. La limas en el momento y punto. Este consejo lleva un plus: si te salen callos en las manos te los puedes desgastar con la propia lima (pero esto es algo que les pasa a los que escalan mucho).

-En la misma línea, crema de manos. No para cuando escalais, obviamente, pero si os da "dentera" la sensación de sequedad que deja el magnesio o la propia roca, os recomiendo una buena crema de manos para después.






-Guantes de cuero. Sé que hay especiales para asegurar pero los que yo tengo son de trabajo y van bien. Evitas mancharte las manos con la cuerda y también despellejartelas al dar cuerda rápidamente. Tendré unas manos muy delicadas o quizás es que aseguro mucho tiempo, pero siempre terminaba con la piel levantada hasta que empecé a usar guantes.




-Arnés extensible. Cuando vayáis a comprar uno veréis que están esos que tienen la pernera fija y un solo regulador en la cintura. Pero también hay otros (y sobre todo los he visto en modelos para chica) que tienen dos reguladores en la cintura y otros dos en las perneras. Seguramente para un escalador que está en forma y no le cambie el cuerpo  los primeros sean los más adecuados, pero si sois como yo, en verano estaréis más delgadas y después de Navidad con unos cuantos kilos más. Además, que si en verano vais con pantalón corto y en invierno con uno más calentito, os vendrá mucho mejor el de los reguladores. El inconveniente es que si te sientas en el suelo –con las piernas apretujadas contra el cuerpo– las anillas se pueden clavar en las piernas y terminar dejando moratones. Puede que esto solo me pase a mi, no lo sé, pero tengo que advertirlo.

-Un sujetador deportivo. Que sí, que nos vemos mucho mejor con uno de copas redondeadas, pero cuando empiezas a sudar se agradece uno que recoja bien la humedad y luego a la lavadora y punto. Además, que estos sujetan mucho mejor el pecho y no se va a salir nada al extender el brazo para agarrar esa presa que está ahí a lo lejos. Y si hace calor, fuera camiseta!

-Salvaslip. Si estás en el monte y necesitas hacer pis preferirás que las gotitas de después del «goti-goti» se recojan en un salvaslip que en tus bragas. Llamadme cochina, pero más cochino es dejar el papel por ahí. Otra opción, guardarte el papel en la mochila y tirarlo donde debes.

-Relacionado con esto, toallitas húmedas. Si eres capaz de hacer caca en el monte deberías saber que es una cerdada dejar el papel, al igual que el del pis, pero puede darte asco llevarte el papel sucio contigo por miedo a que huela. Si lo envuelves en un par de toallitas húmedas ni huele ni nada. Eso sí, acuerdate de sacarlo al llegar a casa no vaya ser que lo encuentres un mes después y te lleves una sorpresa. Este es un truco de mi Árbol, porque yo soy incapaz de dejar «el rastro» por ahí.



-Y relacionado con lo anterior, una pequeña azada. Quien hace caca en el monte debería enterrarla para que nadie la pise y a ningún perro se le ocurra rebozarse en ella. Se puede hacer un agujero con una piedra y tapar la caca después con la misma. O mejor, se puede llevar una azada pequeñita y hacer un agujero profundo y después taparlo. ¿Por qué es mejor? pues porque imaginemos a un niño jugando con las piedras, levanta una y… premio!

-La regla. Imaginemos la escena: ay, tengo que cambiarme el tampax, me lavo las manos con agua de la botella, me voy detrás de ese arbusto, me quito el sucio y me pongo el nuevo en una postura un tanto extraña mientras miro con un ojo que nadie venga. Otra escena: como me pica la compresa y que calor me está dando. Además, y si se me desborda los que están debajo ven mi culo ensangrentado. Y última escena: llevo mi copa menstrual cómoda, suave y bonita. Nadie la nota. Voy a cambiarla que ya toca. Me lavo las manos y me llevo la botella porque también debo lavar la copa. La vacío detrás de un arbusto en un agujerillo pero… mierda! me acabo de manchar la zapatilla. Bueno, allá voy, la copa en forma de U. No gira, no hace "ploc".
En fin, que seguramente no sea tan complicado, seguramente soy una agonías, pero temo que me pasen estas cosas. Mi solución? una compresa discreta + tampax. El tampax se llenará a las 4 horas más o menos. Voy detrás de un arbusto, le pego un tirón del hilo (ni lavarme las manos ni nada, que no me voy a poner uno nuevo) y me subo las bragas con mi compresa limpia. Guardo el tampax en una toallita y me lo llevo. No pasarán otras 4 horas hasta que me vaya a casa, así que es una forma de mantenerme limpia sin tener que complicarme.

Sabéis más trucos de este estilo? Especialmente agradecería uno sobre cómo gestionar la regla de otra forma.


martes, 12 de mayo de 2015

Maldita Shonda!!!

 
#MalditaShonda, tenía que decirte que entiendo que tu labor como guionista de una serie tan larga como "Anatomia de Grey" tiene que ser dura. A lo largo de los años, por diversas razones, los actores deciden irse y hay que buscar una forma creativa y creíble de que desaparezcan de la serie. He leído tus razones para "matar" a ciertos personajes y me parecen justas. Peeeerooooo (y sin ser una incondicional de esta ficción) no entiendo por qué matas así a Derek!

La prota, Meredith, nunca ha sido santo de mi devoción (tampoco me gustaba la pavisosa de su hermana). Ni me gusta el personaje ni la actriz, pero me gustaban ciertos personajes que andaban a su alrededor: Cristina, Izzie, Sloan… y por supuesto Derek. Él era el último que quedaba de los que me gustaban, sin embargo, desde que se le fue la olla y se fue a la autocaravana esa y después casi tiene un affaire con una investigadora de otro hospital y bla bla bla le estaba pillando un poco de tirria y estaba empezando a sentir simpatía por Meredith. Pobrecilla ella con su familia perfecta destrozada por un hombre inmaduro que no sabe lo que quiere.

Qué fácil hubiera sido darle poder a esa mujer y dejar al ex-perfecto-Derek en su mundo compadeciendose de haberla cagado. Y santas pascuas. Le odiamos un poquito y seguimos viendo la serie.

Pero no. Shonda es cruel, es masoca. Hace a Derek aún más perfecto: rechaza a esa jovencita atractiva que se le insinúa y entiende que su felicidad está al lado de Meredith y sus hijos. Vuelve a casa. Y de buenas a primeras, tras salvar a un grupo de personas que ha tenido un accidente, se monta en el coche cuando va a atender a una llamada del móvil (que no entiendo porqué no ha llamado antes para pedir ayuda por el accidente si tenía móvil y cobertura) es arrollado por un trailer. Además, para más hurgar en la herida, creo que la llamada era de Meredith.

Minipunto para Shonda! en lugar de dejarle mal al hombre opta por que sea una víctima, y la mujer es quien tiene "la culpa" por llamarle en ese preciso instante. Y él muere por una negligencia médica, todo digno. Y ella se queda hecha mierda. Txatxipiruli.

Venga, ahora tengo que buscarme un nuevo personaje preferido. Ese será el próximo en morir. A ver qué historia te inventas, Shonda. Que yo sepa en un hospital normal no pasan esas cosas. Cuánta razón tenía Cristina cuando decía que ese centro tenía mal yuyu.

lunes, 4 de mayo de 2015

He estado en la guerra en sueños

He tenido un sueño espantoso. La peor pesadilla de mi vida.

Estaba en una ciudad que no conocía y tenía que cubrir un evento, así que allá iba yo con mi cuaderno a un edificio que parecía un cubo de cristal. Al poco se oyó un estallido y la gente empezó a ponerse nerviosa. Después vimos cómo pasaban aviones de guerra sobre nosotros que dejaban caer bombas en los edificios cercanos. Al final la gente empezó a gritar porque un avión se había posado (posado, sí) sobre nuestro edificio. No sabíamos a dónde ir, no había tiempo de correr a ningún lado. El avión soltó una bomba y mientras se acercaba vi a mi árbol. Corrí hacia él, nos acurrucamos en el suelo y nos tapamos la cabeza con una almohada (??) para protegernos. Cuando todo pasó nos preguntamos si estábamos bien. Él tenía una pierna rota con el hueso fuera, pero estaba consciente, podía moverse.

Al rededor había muertos, gente enterrada entre los escombros, gente llorando y gritando, buscando a sus seres queridos. Comentaban que estaban intentando matar gente porque habían atacado a los lugares de encuentro. Nosotros estábamos en una especie de feria, habían atacado el colegio, la iglesia en hora de misa y varias fábricas. Pensamos que si nos quedábamos ahí y veían que había gente viva volverían a bombardearnos, así que mi árbol y yo decidimos salir. Él agarrandome del hombro, cojeando. Ibamos un poco perdidos por la calle, vacía, hasta que de repente apareció un grupo de soldados. El jefe dijo al resto que nos apuntaran con su fusil. A nosotros nos dijo que si conseguíamos llegar hasta X punto en 10 segundos nos perdonaría la vida.

Yo podría haber llegado pero mi árbol, en su estado, no. Si le hubiera ayudado no habríamos llegado ninguno de los dos y nos habrían matado allí mismo. mi árbol me decía que corriera, que ni se me ocurriera quedarme, pero yo no podía irme y dejarle ahí, así que me abracé a él. El soldado jefe estaba haciendo una cuenta atrás del tiempo que nos quedaba para llegar a ese punto, sabiendo que no nos moveríamos, haciendo agónico el momento de espera de la bala. Yo estaba llorando, temblaba y justo antes de que dijera «cero» le dije a mi árbol que le quería.

El jefe pidió a los demás que bajaran las armas y nos llevaran a un bunquer. No entendíamos nada. Nos informó que estaban exterminando a la raza humana, que no querían egoístas ni malas personas y que solo se quedarían con los valientes de corazón puro (o algo así). Nosotros, al parecer, nos habíamos ganado seguir viviendo porque mi árbol me pidió que me fuera y yo decidí quedarme.

De camino al bunquer fui viendo niños muertos, apenas bebes. Una vez dentro solo había gente joven. Deducí que mataban a los niños porque aunque fueran inocentes, no podían asegurar que sean buenos en el futuro. Su plan era mantener a gente joven que pueda engendrar nuevos niños que serán educados para que sean buenos y sumisos. Por un momento nos tranquilizamos, relativamente, después del momento de tensión que acabábamos de vivir. Uno que había en el bunquer era médico y le curó la pierna a mi árbol.

De repense el jefe de los soldados entró rápidamente al bunquer. Fuera se oían tríos y gritos. Había llegado ayuda y estaban peleando con los malos. Al rato todos estaban capturados y solo quedaba el jefe. Tuvo una idea: se cambió de ropa con un chico y le mandó salir, arriesgandole a que le dispararan. Pero salió tan muerto de miedo que se dieron cuenta de que no podía ser el jefe.

Así, el plan era que saliéramos todos juntos del bunquer para que quienes vinieron a salvarnos no supieran quién era el malo. Para evitar que le delatáramos debía coger a un "rehén". Me eligió a mí. Se puso detrás mío y me apuntó con una pistola en la espalda, a la altura del corazón. Si alguien decía algo dispararía. Así que nadie quería decir nada, nadie quería ser culpable de mi muerte.

Miré fijamente a mi árbol para que fuera él quien hiciera algún gesto a los buenos, pero sabía por su mirada que no iba a arriesgarse, así que tenía que hacerlo yo. Y lo siguiente pasó todo a la vez: dije «es este» moviendome rápidamente para la derecha mientras veía la cara de frustración de mi árbol. El malo disparó y caí al suelo y cuando iba a rematarme los buenos lo mataron. Al moverme en el último momento evité que la bala alcanzara el corazón o la columna y me atravesó el omoplato sin ni siquiera rozar el pulmón.

Y lo siguiente que recuerdo es que me decían que me había salvado y poco más.

Me he despertado llorando, respirando rápido, en tensión y con una sensación muy mala en el cuerpo. No sé si esto es fruto de todas las cosas horribles que pasan en este mundo, de que veo demasiadas pelis o de que tengo una imaginación muy potente. O igual esto pasó de verdad y es un recuerdo de una vida pasada, yo que sé! Pero no quiero volver a soñar nada así, lo he pasado muy mal.

domingo, 26 de abril de 2015

Caja de los sentidos

Mi árbol es escalador, como ya sabéis. Y eso hace que los regalos de cumpleaños y Navidad se compliquen. Sé que los más útiles serán aquellos que tengan algo que ver con su deporte, pero para acertar tengo que preguntarle, y se pierde el factor sorpresa. Si me decanto por algo al margen de la escalada que el cree que no necesita pero yo se que sí (p.e. unas zapatillas de calle para cuando se quita las que están llenas de barro), sé que no le hará tanta ilusión.

¿A que me ha quedado mona?
Así que nunca sé cómo acertar: lo que le gusta o la sorpresa. En fin, que se acerca su cumpleaños otra vez y como estaba decidida a darle una sorpresa con algo que le guste, miré ideas en internet y encontré eso de las "cajas de los cinco sentidos". Me ha encantado la idea, así que me he puesto manos a la obra.

Consiste en hacer un regalo que tenga algo que ver con cada sentido. Al parecer esta idea no es para nada nueva, se hacía mucho en los años 80 y ahora hasta se ha llevado al terreno guarrete y los sex shops ofrecen cajas sensoriales relacionadas con el sexo: un antifaz, unos lubricantes de sabores, una pluma, tangas comestibles…

Bueno, pues como mi árbol rara vez lee mi blog, puedo contaros en qué va a consistir su regalo:

-Gusto: algo rico para comer. Yo le he cogido dos tarros de miel ecológica, que
le gusta mucho. Para que sean especiales, una es de romero y la otra de azahar.

-Olfato: una vela de masaje. Solo las he encontrado en sex shops. Las enciendes y el liquido que sale se puede echar directamente en el cuerpo y masajear con ello. La mía es de vainilla (Shunga), vienen 200 ml y cuesta aproximadamente 20 euros.

-Oido: un disco para que lo ponga en el coche. En mi caso, "Lagunartean", de Gaizka Peñafiel, donde se incluye la que yo considero que es nuestra canción.


-Vista: creo que sirve cualquier cosa que se vea. Puede ser desde una camiseta hasta ropa interior. Pero yo he optado por un texto en el que desnudo mi alma, que cuesta más que desnudar el cuerpo.

-Tacto: lo típico es algo suave o algo que sirva para dar masajes. Yo he elegido un cacharro que sirve para ejercitar los dedos. Algo tenía que regalarle relacionado con la escalada. Este lo dejaré para el final :)

Sasha Digiuliani

Todos ellos se los he envuelto con papel pinocho individualmente y les he puesto una etiqueta con cada sentido. Los paquetes van metidos en una cesta y esta también está envuelta en papel pinocho con una etiqueta más grande donde pone "caja de los sentidos".

Editaré para contaros su reacción.




Edito:
le ha encantado el regalo. Yo estaba súper nerviosa porque no sabía si le iba a gustar, pero él no se esperaba nada y al ver la cajita le ha hecho mucha ilusión. Al final se ha emocionado y todo :)

martes, 14 de abril de 2015

Rodolfo, la bola de pelo más tierna del mundo

He llamado a mi madre para una cosa y me ha dicho, desconsolada, que nuestro conejillo de indias ha muerto. Rodolfo ha muerto. Y ella se ha puesto a llorar y a mi me ha dado la risa. Me da pena, evidentemente. Tengo una cosa en el estomago que prefiero ignorar porque si no me pongo a llorar yo también.

Pero a la vez pienso en que salvamos la vida a Rodolfo y que gracias a que lo acogimos vivió 5 años entre algodones, comiendo, pidiendo y comiendo más, tumbado al sol y recibiendo mimos. Mientras, todos sur hermanos morían de una extraña enfermedad que podían haberle contagiado si hubiera pasado un mes más en su antigua casa (los tenía un amigo en la huerta, sueltos, para espantar a las ratas).

En cambio, Rodolfo vino a mi casa cuando tendría un mes y se salvó de contagiarse de esa enfermedad que arrasó con todos los demás. Me miraba fijamente desde el escritorio comiendo hierba mientras yo salseaba en el ordenador. Acercaba su morrito pidiendo mimos. Saltaba (hacía popcorning) cada vez que le dejábamos corretear por la alfombra y yo me tumbaba en el suelo. Se restregaba contra mis brazos haciendome cariños y me chupaba la nariz. Se comía mi pelo y los flecos de la alfombra. Empezaba a gritar cuando escuchaba que mi madre entraba en el portal y gritaba aun más cuando abríamos el frigorífico pidiendo escarola, pimientos o tomate, a pesar de tener el comedero lleno de algo que no le apetecía pero que finalmente se comía. Y así pasó 5 años, hasta que el último empezó a caminar mal. Sus patitas de atrás se llenaron de heridas y se infectaron. Controlamos las heridas como pudimos pero se notaba que ya no era tan joven y le quedaron las patitas cojas, como desencajadas de sus caderas. Se quejaba al cogerle, pero seguía ronroneando con las caricias y pidiendo comida como siempre. Los últimos meses le costaba moverse incluso en su casita y sus paseos por la casa se convirtieron en comer y siestear. Pero seguía pidiendo comida. Rodolfo era un glotón ante todas las cosas. Y un mimoso. Y un viejo cascarrabias que no dudaba en amenazar con un mordisco si le tocabas los bigotes demasiado.

Siempre pensábamos en la pena que nos daría cuando muriera y ahora que ha muerto me da la risa nerviosa. Seguro que está saltando en un cielo de ensaladas, haciendo popcorning como cuando era joven y ronroneando como siempre solía hacer. Para asegurarnos, lo vamos a enterrar en un prado donde crece un montón de diente de león, bajo un arbol. Que vaya bien el viaje, gordito.

martes, 7 de abril de 2015

¿Una vida vale menos si su piel es de otro color?



Leo que los supervivientes al ataque en la Universidad de Garissa, en Kenia, deben ahora lidiar con la indiferencia de medio mundo. Ellos creen que el asalto realizado por el grupo islamista somalí Al-Shabaad en el que fallecieron 147 estudiantes no tendrá casi repercusión porque no ha muerto ningún blanco, y yo estoy de acuerdo.

Considero que las redes sociales son un termómetro del pensamiento y la conciencia de la gente. En Facebook todavía se comparten noticias sobre el copiloto del avión de la compañía Germanwings estrellado en los Alpes las semana pasada. Si la noticia es jugosa y amarilla, aún mejor.

Todavía quedan resquicios de aquel grito universal de «Je Suis Charlie». La gente utiliza esa frase y la modifica a sus anchas para realizar diferentes reivindicaciones, pero, ¿es que a nadie se le ocurre decir «je suis estudiante de Kenia»?

Parece que en el primer mundo solo duelen las desgracias si le ocurren al vecino más cercano y solo se siente empatía si, además, tiene el mismo color de piel. Esto certifica lo que ya sospechaba: la sociedad blanca, tan civilizada ella, es racista. Ese mensaje se transmite, incluso sin querer,, de padres a hijos.

En cambio, he percibido otra forma de actuar en los negros: la misma sonrisa y palabra amable para todos. Recientemente descubrí la extraordinaria historia de la cineasta afroalemana Mo Asumang, cuyo último trabajo es un documental sobre el Ku Klux Klan. En él entrevista a esas personas que la desprecian y ella, lejos se sentirse intimidada, les lanza preguntas con intención de entenderles.

jueves, 2 de abril de 2015

36 preguntas para enamorarse

El hormiguero gravó este video tan bonito donde se ve a completos desconocidos haciendes preguntas. Al principio están distantes, pero a medida que van abriendo su corazón se les ve cada vez más cómodos hasta que llega el final… hay que verlo!








La idea parte de una teoría del psicólogo Arthur Aron según la cual para enamorarse es suficiente tener un alto grado de intimidad, y no me refiero a la que pueda haber al despelotarse en una noche loca porque normalmente cuesta más desnudar el alma. Aron elaboró una lista de 36 preguntas que, si se contestan sinceramente, consiguen mucha intimidad, lo que podría conseguir que dos personas desconocidas se enamoren en menos de una hora.

Aquí también habría que diferenciar el enamoramiento y el amor. El enamoramiento son las mariposas que del estomago los primeros meses. El amor, eso que queda cuando, aun viendo todos los defectos de tu pareja los quieres como si fueran virtudes. Creo que estas preguntas consiguen el enamoramiento, pero al fin y al cabo, todo amor pasa por esa fase antes, así que a probar todo el mundo, que ya vale de historias tristes y para una vez que muestran algo así de bonito en la tele hay que darle bombo. 
 

Esta es la lista de las preguntas:



Bloque I 
1. Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?

2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué forma?

3. Antes de hacer una llamada por teléfono, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?

4. Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?

5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?

6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?

7. ¿Tienes una 'corazonada' secreta acerca de cómo vas a morir?

8. Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor.

9. ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecido?

10. Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?

11. Tómate cuatro minutos para contar a tu compañero la historia de tu vida con todo el detalle posible.

12. Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería? 


Bloque II

13. Si una bola de cristal te pudiera decir la verdad sobre ti mismo, tu vida, el futuro, o cualquier otra cosa, ¿qué le preguntarías?

14. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?

15. ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?

16. ¿Qué es lo que más valoras en un amigo?

17. ¿Cuál es tu recuerdo más valioso?

18. ¿Cuál es tu recuerdo más doloroso?
19. Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?

20. ¿Qué significa la amistad para ti?

21. ¿Qué importancia tiene el amor y el afecto en tu vida?

22. Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestro compañero.

23. ¿Tu familia es cercana y cariñosa? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que la de los demás?

24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?



Bloque III 

25. Di tres frases usando el pronombre "nosotros". Por ejemplo, "nosotros estamos en esta habitación sintiendo…".

26. Completa esta frase: "Ojalá tuviera alguien con quien compartir…".

27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.

28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.

29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.

30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?

31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.

32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?

33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?

34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?

35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?

36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.

martes, 17 de febrero de 2015

Tener un fondo de armario como el de Mortadelo

Publicado en Gara

Los carnavales se sitúan en mi Top 3 de fiestas del año, y ahora que estoy sin voz y con agujetas creo que los coloco en la pole. Hay quien tiene el sentido del ridículo demasiado desarrollado y no le gusta mucho eso de vestirse con colores estridentes y hacer el ganso. Hay quien utiliza el disfraz como forma de hacer un guiño a la actualidad -imaginemos Pequeños Nicolases, infectados de ébola y tarjetas opacas que rezaban «tá to pagao»-. En esos días nadie nos llama frikis por vestirnos como nuestros ídolos de la infancia y gritar eso de «kame hame ha!» apuntando con las manos a todo el que pasa. Qué fácil es crear un alter ego tras un disfraz y jugar a ser otra persona por un día.

Estos días he visto a familias enteras bajo un troncomóvil; cabras, de las de verdad, atadas a un banco mientras sus dueños tocaban el organillo en la puerta de un bar; reutilizar materiales para convertir, por ejemplo, un cubo de basura en un excelente Bender («Futurama»). Hablando de basuras, qué decir de esos cubos del puerta a puerta que participaron en un singular desfile el mismo día en que en Tolosa estallaba el jolgorio. Noé reclutaba animales en su arca, seguramente sabiendo que no pararía de llover. Vale que no estamos en Río de Janeiro y hay que cubrirse el cuerpo si no queremos pasarnos la semana próxima con un pañuelo pegado a una nariz más roja que la de Porrotx, pero incluso para los frioleros hay disfraces: ¡la de animales a base de buzos de pelo que podría reunir Noé en esa arca!

El gusanillo por el disfraz lo mantienen esos a los que yo llamo «los Mortadelo», que aunque cumplen años siguen esperando que lleguen esos días con impaciencia para disfrazarse con la cuadrilla, con la pareja o con la familia. Y es que dicen los tolosarras que la clave no es tener muchos disfraces, sino tener muchos complementos. Será verdad. Los expertos todavía tienen fuerzas, ganas e imaginación para salir hoy a la calle y bailar una samba más. O un aurresku o lo que les echen.