viernes, 9 de febrero de 2018

¿Y nuestra huelga, qué?

Un mes es lo que queda para que todas las miradas se tornen sobre nosotras, las mujeres. Durante un día nos sentimos fuertes y arropadas, y libres para decir todo eso que nos ha molestado durante todo el año. Pero el 8 de marzo pasa, y volvemos a nuestra rutina de micro y macro machismos en todos los ámbitos. Pero no quiero tirar por ahí porque necesitaría un par de Ikusmiras más; me centraré en esa huelga de mujeres* que han organizado.
Algunas compañeras de GARA hemos estado hablando sobre cómo podríamos suscribirla, porque ganas no nos faltan. Resulta que para nosotras es un día festivo, dado que seguimos el calendario de Udalbiltza. Eso supone que la plantilla será reducida ese día. Un compañero, al que le corresponde fiesta, nos dijo que él no iba a venir a trabajar para suplirnos pues eso sería actuar como un esquirol. Estoy de acuerdo, pero no se me ocurre una forma en que las mujeres hagamos huelga sin dejar la redacción «en pelotas». Y justamente ese es el objetivo de la huelga: evidenciar la importante labor realizada por nosotras, también en casa y en la calle.
Voy más allá. La huelga se plantea como paros de 11.00 a 15.00 y de 18.00 a 22.00. Bien, podríamos cubrir el seguimiento de la huelga de 15.00 a 18.00. Pero, ¿acaso eso no implicaría estar pendientes de todo, y por lo tanto trabajando, las horas previas? ¿Y si esta vez es un hombre el que escribe sobre las protestas del 8M? Es una decisión que debemos tomar nosotras, las mujeres, pero siento que necesitamos la aceptación de nuestros compañeros hombres, no vayamos a fastidiarles. Y eso me fastidia a mí. 

Publicado en Gara