jueves, 18 de noviembre de 2010

El comunismo andaluz

Esto es un yo me lo guiso, y yo me lo como, pero es que me han caído tan bien estos dos hombres... además, Sánchez Gordillo es, como la mayoría de los andaluces, un salado que hasta con cosas serias te arranca una sonrisa.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Monopolizando la red ferroviaria

Ya me ha pasado un par de veces que por excesiva puntualidad de los trenes de cercanias de la Renfe me haya quedado en tierra. Y digo excesiva, porque una cosa es que salga a su hora y otra que pase un minuto antes.

También he soportado las huelgas que este año se han estado sucediendo, que están en todo su derecho de hacerlas. Incluso he aguantado que cuando las había  no hayan puesto ni una misera nota en los apeaderos, solo dentro de los trenes. Con lo cual, o viajas también un día antes y así la ves, o vas a la estación a la aventura, o miras siempre sí o sí en la web, que por cierto, es un caos.

Y luego están las situaciones como las de hoy. Como se está mecanizando todo es necesaria una tarjetita de cartulina para poder pasar en las estaciones, con lo que ya no es necesario que haya vendedores en algunas estaciones. Hoy se ha estropeado la maquina expendedora, como muchas otras veces. Además, el tren ha llegado tarde, nos hemos quedado un buen rato parados entre Loiola y Donostia y al llegar hemos entrado en otra via que no era la nuestra, provocando choques entre la gente que empujaba para subir a ese tren (mucha más de la normal) y los que acababamos de llegar en el paso subterraneo.

Los que llegaban de las estaciones en las que estaba rota la maquina no podían salir de la estación porque se necesita ticket, pero alli no había ningún interventor. Al rato ha aparecido uno, y sólo uno, para atender las quejas de toda la gente. Al pedir explicaciones el hombre, que se le veía claramente cansado y enfadado porque no el no podía con todo, nos dijo que había pasado algo en Gros y que los bomberos no dejaban pasar a los trenes. Los retrasos llevaban desde la mañana, así que «algo gordo habrá pasado», pensé.


Después de esquivar señoras sin prisa que se dedicaban a entorpecer el paso pidiendo las hojas de reclamaciones, una compañera ha llegado tarde a clase y otra a su primer día de trabajo. Al llegar a la redacción me he enterado de que eso que retrasaba todos los trenes desde la mañana era un coche que se había quemado.

Creo que una compañía como Renfe debería ser capaz de solucionar problemas como este. Puede que si tuviera competencia en el estado se lo curraría un poquito más.

Por cierto, mañana y pasado también hay huelga. ¿El tren de las sorpresas? Y tanto.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Odio y adoro

Odio que se atasque el ordenador. 
Odio esperar algo durante mucho tiempo y que luego se pase rapido.
Odio comer lengua, riñones, hígado y demás vísceras. 
Odio no engancharme a un libro. 
Odio no tener tiempo para mi. 
Odio que se me esparza el rimmel al terminar de maquillarme. 
Odio enfrentarme a una pagina en blanco cuando no estoy inspirada. 
Odio tener días de mala leche. 
Odio el calor. 
Odio tener sed de pepsi y que se haya acabado. 
Odio cuando el maíz de las palomitas se me queda entre los dientes. 
Odio la intolerancia. 
Odio a los payasos.
Odio a los niños maleducados y a sus padres. 
Odio cuando no se que ropa ponerme. 
Odio cuando me muerdo una y otra vez la herida de la boca. 
Odio salir de un bar a las 8 de la mañana y ver que es de día. 
Odio a las niñas de 13 años que se visten como pilinguis. 
Odio que no se respete la prohibición de fumar. 
Odio no saludar a la gente por la calle porque no llevo gafas. 
Odio que me hagan cosquillas. 
Odio tener la tensión baja.
Odio madrugar.
Odio ponerme roja. 
Odio tener que comprar un regalo y no saber qué. 
Odio a las estatua de santos. 
Odio la arena de la playa.
Odio a la gente que huele mal.

Adoro el olor a tierra mojada. 
Adoro reir a carcajadas. 
Adoro el helado de avellana. 
Adoro el sonido del obturador de una cámara reflex. 
Adoro cantar. 
Adoro oir ensayar un instrumento a mis vecinos
Adoro leer en el balcón cuando hace sol. 
Adoro hacer manualidades. 
Adoro escribir. 
Adoro ver películas en compañía. 
Adoro mi trabajo. 
Adoro el color azul.
Adoro los días soleados de invierno. 
Adoro el chocolate. 
Adoro cenar pizza los domingos. 
Adoro maquillarme. 
Adoro escuchar música cuando viajo. 
Adoro conocer gente. 
Adoro oir llover cuando duermo. 
Adoro encontrarme con viejos amigos. 
Adoro viajar. 
Adoro bailar. 
Adoro las noche con mis amigos.
Adoro la sensación de después de subir a un monte. 
Adoro sacar fotos. 
Adoro planear cosas. 
Adoro estrenar ropa. 
Adoro cocinar. 
Adoro los animales. 
Adoro el rollo esotérico. 
Adoro una sonrisa cuando más la necesitas.
Adoro gritar en los conciertos. 
Adoro Legazpi y su gente. 
Adoro los dibujos animados. 
Adoro ser 'rara'. 
Adoro disfrazarme. 
Adoro darle pellizcos al pan a media mañana.

Terror en el Far West

Después de un largo viaje a traves de las fronteras lingüisticas nos adentramos en un poblado vaquero de peliculas del oeste. Parecia un pueblo fantasma, pero en sus casas colgaba ropa y en la calle se oian pajaros. Sin embargo, no vimos a nadie, a parte de los administrativos del ayuntamiento hasta el día siguiente. A pesar de no cruzarnos con ningun habitante, las habitaciones estaban llenas, y nos ospedamos en la estacion de tren. Después de una noche revitalizante en una morada mejor que la que nos habiamos imaginado en un principio, nuestro reloj del estomago nos guió por un sendero de tostadas recien hechas hasta que llegamos al saloon. Por fin conocimos a nuestros vecinos; a la pitonisa, a la costurera, al enterrador.... y nos dispusimos a reecargar las pilas para afrontar el duro día que nos esperaba.

Así, viajamos por todo el mundo esquivando estampidas, jugando con los caprichos del dios Baco a las orillas del mediterraneo, vimos como sobrevolaba un cóndor y nos refugiamos en el templo del fuego en Mexico. Después fuimos a China donde descubrimos a un misterioso dragón y sucumbimos ante las exigencias de un grupo sectario de vampiros. Descubrimos las selvas polinesias y visitamos una reserva de dinosaurios, a pesar de que los creiamos extintos. Fuimos a trabajar a la mina pensando que después de eso podríamos estar tranquilos, pero unos zombies nos atacaron y tuvimos que escapar en el tren.

Al regresar al hotel, con ganas de dormir durante toda la noche, nos topamos con que el destino tenia otros planes para nosotros. El alcalde ya no queria que trabajaramos en la estacion de tren, y nos trasladaron a la casa del dentista, que resulo ser un edificio mucho mas tenebroso con telas de araña y vistas a un cementerio, que al anochecer parecia cobrar vida. La casa del dentista acogía a los huespedes con la mayor de las acogidas posibles para una casa llena de almas en pena bajo el nombre de Hotel Burn. 

A las 20.00, ya de noche, el edificio por si mismo atraia todas las miradas de los residentes en Sullivan city, pero solo unos pocos tendrian la osadia de pasar alli la noche. Unos pocos, que por haber sido repudiados de sus casas originales no tenian mas remedio que pernoctar alli para refugiarse del duro frio de noviembre. Nos adentramos por aquel pasillo lleno de telas de araña, fotos antiguas, alfombras torcidas y niebla espesa. La habitación también presentaba un aspecto amenazador, con los espejos rotos llenos de sangre y una silla electrica que contaban algo de lo que habia ocurrido. La escasa luz de las velas era suficiente para ver los horrores que alli se habian padecido. 

Después de compartir nuestras primeras impresiones con los demas huespedes, una niña con la cara ensangrentada se apodero de nuestra cama. La luz se apagó complentamente y los gritos empezaron a brotar de cada puerta de nuestro pasillo, a la vez que nosotros nos acurrucabamos en una esquina de la habitación. Reagan se fue, pero nosotros no pudimos hacer otra cosa que refugiarnos en la cama, esperando horrorizados, a que los demás seres del hotel Burn aparecieran delante nuestra. Lily la vampiresa se encaprichó con mi muñeca, y nos pidió amablemente que no nos resfriaramos pues no le gusta la sangre con mocos.Vladimir nos mostró su lado más amable, aunque la parte bipolar afloró por unos segungos. El fantrasma de la opera nos contó la historia de su desgracia. Un buho sobrevoló nuestras cabezas. Una ensangrentada Carrie se limitó a mirarnos con sus ojos de posesa y nos separó, de modo que el terror invadió cada milimetro de nuestra piel. El enterrador tiro todas nuestras pertenencias por el suelo, mientras que la sirvienta se colaba en por la puerta, para gritarnos más tarde. Morgana, la bruja, nos pidió ayuda para crear una poción, aunque no teniamos otra opción, de otro modo nos hubiera matado. El botones, lejos de disculparse por el comportamiento de sus amigos, ayudaba a los demás a hacer terrorifica esa noche. Un vaquero del lejano oeste que no hablaba, el cortacabezas y un loco recien escapado del manicomio también pulularon por la intensa niebla del pasillo. 

Cerca de las 2.00 los no-muertos nos obligaron a salir al cementerio. Todos les seguimos, a pesar de que temiamos que fuera nuestro fin. En cambio, nos hicieron participes de sus fechorias e invocamos a los espiritus. Así, con una danza al son de Thriller, se despidieron y volvieron a sus tumbas. Los huespedes nos sentimos libres y pudimos volver a nuestras camas, esta vez, solos. ¿O tal vez no? 
 
 
(Esta historia está basada en hechos reales, aunque la realidad está ligeramente alterada. El relato corresponde a un fin de semana en el Hotel Gold River de Port Aventura en los meses en los que celebran Halloween).
 
 
Primera parte  de siete de la grabación de una noche en el Hotel Burn en 2007 aqui.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Ahorita va para alla

Después de dos inesperadas entradas viajeras sobre México tengo que decir que no todo es malo. Es más, diría que todo es bueno y es cuestión de acostumbrarse a los pequeños cambios. Pero como me encanta quejarme (y también hacer listas) haré un popurri de cosas buenas y "malas", a ver si los mexicanos se identifican o solo es así visto desde la prisma de una turista:

-La música banda es divertidísima, a pesar de que al final todas las canciones suenen igual.
-La cumbia y la salsa parecen faciles vistas desde fuera, pero cuando un no-latino las baila parece un desfile de soldaditos de plomo. Peeero al final se pueden llegar a aprender los pasos basicos.
-Los mexicanos siempre llegan tarde y «ahorita» significa dentro de dos horas. "Un tantito" ya ni te cuento...
-Las noticias que nos llegán a Europa siempre son malas. Cuando se está allí parece que quedan lejanas, porque yo oí mucho pero no vi nada.
-Los mosquitos son muy cabrones. 
-El agua del grifo no es potable y por eso tenía serias dudas de como cocer la pasta.
-Las cosas de los puestos, me las compraba todas.
-Los trabajadores de las tiendas tratan mejor a los extranjeros que a los mexicanos. Y eso no me gusta. Aquí pasa igual, solo que allí era la primera vez que yo era la que, supuestamente, tenía mayor poder adquisitivo, y por lo tanto el blanco perfecto de toda pija uniformada con sonrisa falsa que decia "compra".
-El culto a la Santa Muerte es genial.
-Las piramides de Teotihuacan te hacen sentir pequeño.
-Mexico D.F. da respeto, porque si te pierdes entre 24 millones de personas a ver como te encuentras.
-De noche aparecen muchos polis y gente rara.
-Los vendedores de los puestos de comida son tan pesados que hasta se te quita el hambre. 
-El gobierno no respeta a las comunidades indigenas. Oaxaca es una zona especialmente afectada. Problemas parecidos nos quedan cerca. 
-Las pizzas del Pizzeta son ummmmmmm... y la manzanita, que gran descubrimiento quita-sed.
-Los nachos no tienen nada que ver con los Doritos. Son mucho mejores.
-Old El Paso nos vende la idea de que en Mexico se comen burritos. Pues ni uno solo he visto, oye.
-Comen tortillas con todo. O todo con tortillas. Y es una cena de los más socorrida.
-Siempre hace demasiado calor y el buen tiempo abunda.
-Sus playas son un sueño.
-¿Como es posible que los mayas y los aztecas fueran tan listos y nosotros tan tontos?
-Lo de tomar tequila con la sal pegada a la mano y después morder el limon es puro expectaculo.
-Cuando llegas todo te parece barato. Despues de unos dias hay cosas que te parecen caras, aunque pasandolo a euros siga siendo barato.
-Hacen cosas increibles con el opalo. 
-Mientras que aqui la cerveza Coronita es una de las mejores, alli Corona es de lo mas comun y yo me he puesto las botas. En cambio, la que yo pensaba que era la mas mexicana de todas, Desperados, no la he visto en ningun sitio. 
-Tienen frutas que nunca había visto y no se como se comen.
-Hacer la compra en el super sale mas caro que comer todos los dias fuera de casa.
-Los frijoles saltarines se mueven porque llevan un gusano dentro. ¿y no come? ¿no se muere? ¿que pasa si salen?
-24 millones de habitantes y soy la unica tonta que pago la entrada en el museo de Antropologia. 
-Aprovechan el espacio horizontalmente mientas que aqui lo hacemos berticalmente. Aquí sería imposible edificar al precio que está el terreno. 
-Segun los mexicanos, parezco gringa. Y eso no me gusta.
-Tienen una cantidad increible de riqueza arqueologica y cultural, que creo que solo es comparable a la egipcia. 
-No soporto pensar que por culpa del ansia de poder de un estado que ahora esta en la cola de Europa miles de años de cultura generacional se arrodillaran ante el cristianismo.
-Hernan Cortes fue un traidor y Moctezuma tiene mucha razón queriendose vengar con su mal.
-Para los mexicanos ¿Maximiliano fue bueno o malo? No me quedaron claras las explicaciones de los museos y los taxistas parlanchines. 
-Cuesta mucho dejar de utilizar la palabra 'coger'. De echo, no pude y cada vez que decia "coge eso", alguien me daba un codazo.

Y para terminar, lo que nos dijo un guia sobre el tequila: "Uno no es ninguno, dos son medio, tres son uno. Pero como uno es ninguno, volvemos a empezar."