viernes, 9 de diciembre de 2016

Makillatu itzazu granoak, baina ez ubeldurak

Marokoko telebista publikoan emakumeei ubeldurak makillajearekin estaltzen erakusten dietela irakurri nuen egunkari honetako Ikus-entzun atalean. Nire haserrea izugarrizkoa izan zen, ni neu askotan ibiltzen naizelako Youtuben makillatzen ikasteko tekniken bila, baina halako leiho anitz batean sekula ez dut gisa horretako zentzugabekeriarik aurkitu. 

A zelako sorpresa hartu nuen egun batean Youtuben sartu eta jarraitu ohi dudan youtuberetako batek «ubeldurak nola makillatu» izena zeraman bideoa igo zuenean. Hasieran haserretu egin nintzen eta gero arrazoitzen hasi nintzen. «Nago, ondo pentsatu, neska honek ez luke sekula halakorik jarriko». Bideoa ikusten hasi nintzen. «Gaurko bideoa oso erabilgarria izango da munduko emakume askorentzat; ubeldura bat estaltzen irakatsiko dizuet», esaten zuen begi-ingurua belztuta zuela. Etenaldi luze baten ostean, neskak telefonoa hartzen zuen eta 016 sakatzen zuen, tratu txarrak jasan duten emakumeei laguntzeko zenbakia. 

Ez dakit Marokoko bideoari erantzun bezala sortu ote den joera hau edo azaroaren 25aren harira izandako ideia izan den, baina neska hori ez da eraso matxistak salatzen dituen youtuber bakarra. Hamarnaka dira antzerako bideoak argitaratu dituzten neskak, hizkuntza desberdinetan, eta batzuetan istorio beldurgarriak kontatzen dira.
Mezua argia da: makillatu itzazu kopetan atera zaizkizun granoak edo parrandaren osteko begi-zuloak, nahi izanez gero, baina inoiz ez matxismoak eragindako zauri fisiko zein emozionalak. Salatu.

Gara egunkarian argitaratua.

jueves, 8 de diciembre de 2016

#50cosassobremi

Me encantaría tener un poco de salero para ser youtuber, pero si estoy aquí no puedo hacer eso porque es ridículo. A ver y la tope esa es que me cae mal. Puedo hacer un 50 cosas sobre mí y ponerlo en el blog.

1- Me he comido las uñas durante años, y ahora que he conseguido dejarlo me destrozo las piel de los dedos.

2- el color de mi pelo me parece insulso

3- a veces me siento sola, aunque otras veces me gusta estar sola

4- mi comida favorita es la lasagna de mi tía Ana

5- en mi adolescencia tenía complejo de alta

6- ahora tengo complejo de ojerosa, y mi autoestima no me permite salir de casa sin corrector

7- no sé de qué color son mis ojos. Son raros, así que simplemente no lo sé

8- mis youtubers favoritas son Dianina XL y Grav3yardgirl

9- tengo unos cambios de humor muy bruscos: puedo ser un ogro o la cosa más dulce

10- soy hija única

11- me gustan las manualidades

12- me encanta probar cosméticos

13- me encantaría tener el superpoder de teletransportarme

14- soy asidua a los remedios caseros

15- los animalitos me dan mucha ternura

16- me gustan más los abuelos que los bebés

17- canto muy mal

18- de pequeña quería ser bailarina

19- si escucho música me concentro más

20- me gusta el cine

21- soy adicta a Netflix

22- me gusta leer pero me cuesta ponerme a ello

23- me muevo en transporte público. Tengo el permiso de conducir desde hace 11 años pero no tengo coche, pues odio conducir

24- si tuviera tiempo y dinero los dedicaría a viajar

25- me gusta conocer culturas diferentes, sus tradiciones y su gastronomía

26- puedo ser sociable o muy borde, depende de lo que me transmita cada uno.

27- sí, soy Geminis… jajaja

28- antes pensaba que Facebook era una copia de Tuenti

29- me encanta el sabor de la mayoría de frutas, pero también me dan dentera la mayoría de ellas

30- odiaba el agua con gas hasta que una vez me la tomé por compromiso y ahora me encanta

31- cuando tenía que elegir qué carrera estudiar estuve dudando entre turismo, psicología y periodismo. Una profesora se rió cuando dije que quería ir a ver la facultad de ciencias de la información, y me dolió tanto que me lo tomé como un reto. La carrera me resultó fácil y ahora trabajo de ello. Creo que soy buena y me encanta

32- me gusta mucho la fotografía

33- odio el deporte y adoro la comida cochina

34- mantengo muchos amigos de la infancia

35- sentí una conexión especial con Stonehenge cuando lo visité

36- estoy bautizada e hice la comunión, pero soy atea y en lo único en lo que creo es en la fuerza de la naturaleza, y por eso simpatizo con la wicca y el resto de creencias celtas y paganas

37- soy incapaz de decir qué película, actor/actriz, director, cantante o canción son mis favoritos porque voy cambiando

38- me gusta la música movida, sea del estilo que sea

39- me pongo muy nerviosa cuando sé que alguien está de postureo en las redes sociales, pero pone cosas como si lo que estuviera haciendo fuera real. Ejemplo: "ufff, vaya maratón me he pegado hoy", pero sale con su pelo perfecto, sin una gota de sudor y tres kilos de maquillaje recién puestos. No puedo con esto. En serio. Me enfado.

40- me encanta la mitología

41- mis champús favoritos son los sólidos de Lush.

42- me pongo muy triste cuando veo que la gente es tan egoísta y el mundo se va
a la mierd. Tampoco soporto la injusticia

43- tuve una temporada de ansiedad que me destrozó el estomago, que es mi punto débil, pero ya estoy mejor :)

44- me gusta abrazar árboles

45- nunca me he roto un hueso

46- hasta los 16 tocaba el acordeón, y aprendí un poco de piano también. Hace unos 5 años me compré una guitarra que pretendía aprender a tocar sola, pero no.

47- soy tan nerviosa que enervo a la gente a mi alrededor

48- tuve una relación de 6 años antes de conocer a mi Árbol

49- duermo casi todo el año con un aparato que enchufas tres minutos y se mantiene caliente tres horas, y que yo llamo "hortera"

50- soy muy desordenada pero a veces me dan arrebatos y me pongo en plan Monk

viernes, 18 de noviembre de 2016

El señor del tren que se sienta junto a mí

Hoy en día son pocos los que leen el periódico, menos los que lo compran y aún menos los que lo pasean por la calle bajo el brazo. Los jóvenes, especialmente, prefieren obtener la información mediante las versiones web o las redes sociales, directamente, en los debates abiertos por sus propios amigos. Por eso, cuando veo a un lector de GARA –de los de vieja escuela– le observo. Me gusta fijarme en qué secciones lee con más atención y cuáles pasa rápido, en qué titulares se detiene y, sobre todo, en las caras que pone cuando lee mis artículos. Así hago mi perfil. Me gusta imaginar cómo es esa persona, qué gustos tiene, qué inquietudes...

Cuando me topo con un lector me siento en cierto modo responsable de que considere que este diario vale los 1,50 euros que cuesta. De que cada día saque de su cartera la tarjeta de suscriptor y la muestre en el kiosko con una sonrisa. A esas personas no les digo nada, solo las miro, pero interiormente les agradezco ese pequeño esfuerzo porque gracias a ellos yo puedo vivir de lo que me gusta.

Hay un señor que se monta en el tren y a veces se sienta justo en frente de mí. Viaja solo, saluda y abre su periódico. Es un señor con barba que seguro que nos lee desde siempre y probablemente antes leía “Egin”. Un señor que se sabrá los nombres de muchos de mis compañeros. Abre el diario por delante y repasa todas las secciones; no he conseguido saber cuál de ellas le interesa más. Cuando llega al final saca su boli y hace los sudokus. Si lee esto y sabe quién soy me gustaría que me hablara la próxima vez. 

Publicado en Gara

martes, 4 de octubre de 2016

Los bares virtuales y el postureo máximo

Las redes sociales, esos bares virtuales donde la gente hace "amigos" y comparte sus vidas, siempre felices. Últimamente tengo un dilema gordo, porque mucha gente critica Facebook por el tema de la privacidad y tal, pero yo critico el uso que se le da a cada red social. Voy a hablar sobre ello solo porque me apetece, y porque el uso que le doy a este blog es ese: decir lo que me sale de ahí.

Me irrita mucho cuando la gente es postureta/mentirosa. Es decir, si una persona hace posturero y luego lo admite, me hace gracia, me gusta ver cómo se divierte la gente haciendo poses. Pero si alguien hace postureo y luego dice que eso era real, cuando sabes perfectamente que no lo es, eso me pone de muy mala leche. Que no me tiene que importar, vale, pero es que de esa manera solo se fomenta un estilo de vida que pocos siguen realmente, y la vida cotidiana normal y corriente pasa a ser caca. Así que sí, esa foto en la que salgo haciendo el puente en la playa es puro postureo. Me rebocé cual croqueta en la arena para después contar «uno, dos y tres» y levantar el culete del suelo. Y así mi Árbol pudo disparar justo en ese momento en el que no pasaba nadie. No tiene nada de glamouroso ni de yoga ni de fit ni nada. Pero la foto es bonita. Ahora, no me vengas diciendo que «voy a hacer un poco de deporte» con la ropa deportiva puesta y bien maquillada delante del espejo, cuando sé de buena tinta que luego te vas al sofá directa porque con el día de curro que has tenido no te da la vida para más. Y qué tiene de malo decir eso: «no tengo tiempo ni de estrenar este conjunto tan mono que me compré con intención de hacer deporte».

Pero oye, que el deporte está de moda, eso ya lo sabemos. Lo que a mi me interesa es saber el tipo de maquillaje que usan esas chicas para salir a correr, porque cuando yo me preparo para salir de fiesta no me dura el eye-liner ni dos canciones de David Guetta. Y en cero coma estoy toda brilli-brilli. Así que porfaplis, si lo que contáis es verdad no seáis malos y compartid los trucos. Y si es mentira… no mintáis, jodidos Pinochos!

Y luego está esa gente que te sigue en Instagram para que les sigas y luego te dejan de seguir. No contéis conmigo. O aquellos que te llenan las fotos de comentarios con caritas. ¿Qué quieren decir con eso? O los que siguen como a mil, solo para tener otros mil seguidores. Vamos a ver, yo sigo a unos 150 y si paso dos días sin entrar en la app me agobio porque hay un montón de fotos. Por supuesto, no tengo ni que decir que todos a los que sigo son gente que me gusta lo que ponen, porque si no… les doy unas cuantas oportunidades y luego adiós muy buenas, no quiero ver músculos y morritos en mi timeline continuamente. Prefiero ver perritos y paisajes.

Así que ya que estoy hablando del Insta –del que pretendo desintoxicarme una temporada porque no hago más que enfadarme cada vez más con el afán de "demostrar cosas a gente que realmente te importa un mojón"– os diré para qué lo uso yo: para ver fotos bonitas y enseñar algunas mías. Intento hacerme publicidad para Flickr, aunque creo que los usuarios de uno y otro no son los mismos. Sin querer ofender a nadie, Instagram es choni y Flickr cultureta. También uso esta red social para hacer mis pequeñas reivindicaciones, pero intento no enseñar demasiado sobre mi vida personal.

Flickr, ya que lo he mencionado, lo uso para exponer mis fotos más bonitas. No son muchas pero ahí están. Veo fotos de otra gente mucho mejor que yo y así aprendo técnicas y tomo ideas. Un "favorito" de Flickr vale como 500 "corazones" de Instagram por lo menos.

Y luego está el tan criticado Facebook. Vamos a ver, si no quieres que algo se haga público simplemente no lo pongas. Nada de lo que yo pongo es privado, pero no lo pondría aquí ni en Instagram, porque son totalmente públicos (esa es otra, la gente que pone el Instagram en privado, que creo que no entienden esa red social). En FB todos los contactos (o casi) que tengo son gente que conozco en persona, y los pocos colectivos que tengo agregados los tengo en una carpeta especial para que puedan ver lo justo, nada de fotos. Para mi Facebook es una herramienta para enseñar a mi gente mi vida, y ahí sí soy yo misma. Soy consciente de que mucha gente no es tan cuidadosa, así que estoy planteando capar las fotos: hasta ahora las tenía puestas para que mis amigos y los amigos de quienes están etiquetados puedan ver esas fotos, pero algunas de las personas etiquetadas (incluyendo a mi árbol) tienen a gente rara agregada, gente que no conocen, y no me apetece que esa gente vea mis fotos. Lo siento.

Luego está el Twitter, que yo lo uso estrictamente como fin profesional, como una herramienta de trabajo y como medio de información popular. Así de sencillo. Hace tiempo que dejé de seguir a amigos incluso que solían poner cosas como "qué rica la cena, me voy a dormir". Lo que quiero leer en Twitter es otro tipo de cosas, para eso ya está el Face (y para muchos el Insta también jajaja).

LinkedIn es el sumun de la profesionalidad. Ahí no tengo más que mi curriculum actualizado y lo atiendo de vez en cuando para saber qué nuevas interacciones tengo, nada más. Para mí es como un plan de trabajo a largo plazo, porque nunca se sabe dónde vamos a terminar.

Y ya, creo que no tengo más redes sociales. Una vez más, abro la veda a comentarios y opiniones.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Sola

Estoy sola. No estoy sola pero estoy sola. No tengo un brazo que me rodee firmemente sin pedirlo. No tengo quien me mire en silencio mientras lloro y, sin decir nada, diga que me entiende. No tengo quien me haga sentir bonita al mirarme al espejo. No tengo quien me necesite, ni quien reclame mis besos, ni quien agradezca mis caricias, ni quien me arranque una risa. No tengo quien me diga, «no importa, nadie es perfecto». 

Tengo a quien piensa que estoy bien, porque sonrío. Tengo a quien le digo que estoy triste, pero me dice que me anime, que pasará. ¿Pasará el qué? Sigo sintiéndome sola. Tengo quien me manda un abrazo en la distancia y es caliente un segundo, nada más. 

Entiendo a quienes gritan de desesperación pero nadie les oye. Un día se van y todo el mundo se sorprende. Gritó y gritó, pero nadie le escuchó. La historia que siempre se repite. Se ha cortado las venas, pero en horizontal, es para llamar la atención. ¿Y si es atención lo que necesita para no cortar en vertical la próxima vez? 

Somos humanos, necesitamos calor. Sin él nos sentimos solos rodeados de gente.

lunes, 29 de agosto de 2016

Arte permanente sobre la piel a base de tinta y dolor

Quiero compartir con vosotros un reportaje que hice con mucho gusto y que creo que encaja en este blog. Fue publicado en GARA.

Arte permanente sobre la piel a base de tinta y dolor

Echando la vista unos años atrás, hace algunos años no era habitual ver tatuajes en las calles. Solían llevarlos los cantantes famosos que salían en la tele, los marineros, quienes volvían de la mili, los presos... ahora, más en verano que aligeramos la ropa, no es difícil encontrárnoslos en todos los rincones. Hagan la prueba de contar cuanta gente tatuada ven, por ejemplo, mientras pasean tomándose un helado.

Hector Rey trabajando
Cada vez resulta más difícil encontrar gente que no tenga un tatuaje o que esté pensando en hacerse uno. Hace un par de décadas era un adorno corporal de escasa popularidad por el que optaba poca gente. «Macarrillas, marineros y legionarios. La mayoría eran unos elementos», tal y como apunta Hector Rey, tatuador del estudio Eki Tattoo Shop (Beasain y Donostia). Habla alguien con 20 años de experiencia y gran parte del cuerpo tatuado, que comenzó con una anarquía en la muñeca. «Me la hice con un portaminas y un motorcito. Para hacerme esta cosa me pinché acuarela, tempera, oleo, tinta Pelikan... hasta que alguien me dijo que probara con la Talence, que se usa en las artes gráficas», explica. ¿El último tatuaje? la caca de Arale en la pantorrilla.

Las cosas han cambiado y ahora tatuarse es más que habitual. «Va a llegar el momento en que vayamos a la playa y cuando veamos a alguien sin tatuajes digamos ‘hala tío, si así es como nacemos’», comenta. Con la socialización de los tatuajes también ha cambiado la forma en la que la gente opta por los diseños. Según el tatuador, antes el primer tatuaje solía ser algo pequeño, pero cada vez piden más diseños grandes como medios brazos o, incluso, espalda entera. 

Hasta llegar a este punto, el tatuaje ha sufrido siglos, milenios, de evolución. En palabras de Rey, el tatuaje existe desde la prehistoria. «Hay pueblos que casi no tienen contacto con la civilización actual, que siguen viviendo casi como en la época paleolítica, y mantienen sus tatuajes tradicionales», dice para comenzar a repasar la historia. Estos dibujos en la piel, antiguamente eran una manera de poner la categoría que tenían en la tribu. Por ejemplo, en Filipinas, los cazadores de cabezas cada vez que cortaban una se dibujaban un collar. Eso significaba que eran guerreros más fuerte. «El que resistía a un tatuaje no era como ahora. Si sobrevivías a muchos tatuajes quería decir que tenías mucha más resistencia a enfermedades y eras más fuerte».  

En las momias Europeas «los tatuajes están en las zonas donde tenían reuma», es decir, se supone que utilizaban hierbas medicinales que pinchaban donde había alguna dolencia y estas teñían la piel. Sin embargo, los tatuajes más antiguos los encontramos en las momias egipcias, de más de 2.000 años. «En esas se ve que el tatuaje es religioso y también decorativo, porque se amolda a la forma del cuerpo», explica.
Una manita de momia tatuada

Más adelante, en Europa estaban los bárbaros (todo lo que no era romano). «Los romanos dejaron escrito que Europa estaba llena de tribus tatuadas. Ellos acabaron con todo eso, según iban conquistando». El tatuaje vuelve aflorar gracias a los viajes del explorador James Cook a la Polinesia. «Empezaron a llegar tatuados, y así se puso de moda entre marineros y gente que viajaba».

Actualmente el tatuaje está muy diversificado, aunque como en todo, también en tatuajes hay tendencias. El tradicional americano, que es el que se hacía en los 50, se ha puesto de nuevo de moda. Este consiste en motivos relacionados con el mar, dibujados con linea gruesa y colores básicos. «Está evolucionado y ha surgido el neotradicional, que es coger un tema actual y  hacerlo con estética antigua», aclara Rey.

También están de moda el new school, que es el estilo grafitero plasmado en  la piel. Además, muchos tatuadores actuales vienen del mundo de las Bellas Artes. «Si no consiguen una salida con la pintura, hoy en día tienen una alternativa con el tatuaje», asegura. Por ello, muchos de los nuevos estilos son los que se usan en pintura como el puntillismo, el trash polka (realismo y recursos gráficos), la acuarela, lo geométrico... «La técnica es completamente diferente en el lienzo y la piel, pero el resultado es el mismo».Tra
Trash polka por Eki Tattoo Shop


Todavía discriminados
A pesar de que los tatuajes ya no son marginales, todavía quedan prejuicios. De hecho, la gente que tiene tatuajes a la vista puede tener problemas a la hora de encontrar un trabajo, sin embargo, «tener un tatuaje no te limita. Como mucho puede contar un poco de cómo es cada uno, nada más». Ante esa situación, Rey lo tiene claro: «si nos enteramos de que en unas empresas no cogen a gente con tatuajes y piercings, no vamos. Si ellos nos boicotean, nosotros a ellos también. Y va a llegar un momento en que seremos bastantes más de la mitad de la población, así que igual tendrían que ir adaptándose a los nuevos tiempos».

Dentro de esa «normalización» de los tatuajes, también han entrado las leyes. Hace diez años no se les consideraba un trabajo, pero comenzaron a haber tantos tatuadores que decidieron regularlos. El Estado español les obliga a usar ciertas tintas, mientras que en toda Europa se usan otras. «Detrás de esto hay intereses económicos. Si los otros usan en toda Europa y llevan 50 años, ¿no serán mejores que los que nos están obligando a utilizar y llevan en el mercado 10 años?», se pregunta el tatuador.

También es verdad que con internet el mundo del tatuaje se ha extendido mucho y hoy en día puede adquirirse un kit casero muy fácilmente. «Hay mucha gente que lo que quiere es tener una marca, un recuerdo, y la estética le da igual. Pero yo no lo recomiendo. Antes lo que sabías del tatuaje era boca a boca. Había mucho secretismo, la gente no compartía trucos, y hoy en día es todo lo contrario. Tienes mil tutoriales». Por esa razón, se dan casos como uno que cuenta: «El otro día vinieron unos chavales con las manos llenas de… mierda. Se habían comprado una maquina. Como los padres no les dejaban tatuarse, se habían tatuado entre los colegas para obligar a sus padres a dejarles hacerse un tapado bien hecho», cuenta. 
Técnica stick & poke que la gente imita en casa

También recuerda que le dijeron que en fiestas de Tolosa salió una carroza donde llevaban una máquina, comprada hacía una semana, e iban tatuando a quien quisiera. «La gente le ha perdido el respeto a marcarse», asegura consciente de que un tatuaje es para toda la vida. Para él, más que la estética de los diseños son pequeños recuerdos. «Cuando conozco a un tatuador y me cae bien me hace un detallito. Es una manera de acordarte de la gente. Te puedes ir olvidando de las cosas, pero los tatuajes son como las cicatrices. Te acuerdas de cómo te la has hecho. Yo veo tatuajes viejos y me acuerdo del momento en que vivía entonces», asegura. Tampoco recuerda a sus clientes, pero si ve su creación es capaz de acordarse de las conversaciones mantenidas durante el proceso. «Cada tatuaje debería ser personal y único. No me gusta eso de coger un dibujo de catálogo. Te cuentan la historia y entre el tatuador y el cliente se llega a un acuerdo, y si no se llega pues tal vez es que no es el tatuador apropiado. Somos un montón. Yo hago realismo y si me piden otras cosas pues tenemos compañeros que son mejores para eso», relata.
Realismo por Eki Tattoo Shop


Respecto a las dudas que pueda tener alguien, les plantea una situación: si te compras una ropa porque te gusta y alguien te dice que no le gusta, ¿dejarías de ponértela? «Siempre habrá gente a la que le guste y gente a la que no. Mucha gente no soporta esa carga. Tienes que tener bastante carácter para tatuarte», comenta.

Poder decidir qué tatuar
Como artistas, los tatuadores también se niegan a hacer ciertos trabajos. Cada vez más deciden no hacer piezas pequeñas. «Por ejemplo, el infinito que está tan de moda, para mí es un tatuaje comercial y es lo que no quiero hacer. Considero que esto no es como la ropa, que un día te la pones y al siguiente te la quitas. El tatuaje no debería ser una moda; las modas pasan pero los tatuajes los vas a seguir teniendo». 

También se niega a hacer tatuajes que no le gustan. Los clientes le dicen que no le tiene que importar porque quienes lo van a llevar van a ser ellos, pero él responde que quien lo va a hacer es él. Si alguien pregunta quién lo ha hecho será Hector quien quede mal.

Al margen de estas situaciones, los tatuadores están acostumbrados a hacer casi de todo. A estas alturas nada le sorprende a Rey. Una vez una chica quería representar la escena de la playa de la película “Agente 007 contra el Doctor No”, de la saga James Bond en la que una mujer sale del agua. «Quería un buceador saliendo de su vagina, y los labios eran corales. Pero no fue complicado. Es más complicado un pecho, que se va para todos los lados. Pieles curtidas, duras, son más difíciles de trabajar, pero donde no da el sol siempre es mejor», cuenta sin darle mayor importancia. 

Acuarela por Eki Tattoo Shop.





En otra ocasión una chica, menor de edad, le dijo que le tenía que hacer un tapado, pero no sabía de qué. Su madre le firmó el consentimiento y ella acudió con una amiga. Tenía una estrella en la ingle. Cuando comenzó a tatuarla la amiga preguntó, «¿Duele más que el cutter?». Así, le explicaron que habían visto en internet que se podía tatuar haciendo heridas con objetos punzantes y tinta Pelikan. «Nosotros eramos más bestias. Cogíamos el boli de punta fina y lo clavábamos, y así quedaba un punto para siempre», ríe. 

Como otra anécdota reciente, contó que un chico se mareó y pidió una ambulancia. «Es normal marearse porque vienen muy nerviosos y luego les baja la tensión», nada más. Pero el chico se asustó y finalmente se lo llevaron en ambulancia. También se mareó otro chico que al caer se partió las dos paletas. «Todavía estamos esperando a cobrar el seguro», termina.


Del circo a la política: personas populares por llevar al extremo sus adornos corporales

Hubo un tiempo en que las personas muy tatuadas, especialmente las mujeres, eran «bichos raros», espectáculos de circo. Así se hicieron famosas Nora Hildebrandt o Irene Woodward. Solían contar que habían sido secuestradas por los indios y obligadas a ser tatuadas cada día. En realidad se tatuaban inspiradas por Prince Constantine, un albanés de Grecia que trabajaba como «hombre tatuado» y tenía motivos dibujados hasta en su cara.
Prince Constantine
Siguiendo estas modificaciones extremas, merece la pena mencionar a Elizabeth Weinzirl, que comenzó a tatuarse a los 47 años porque a su marido le gustaba, y fue una de las primeras mujeres en tatuarse y exhibirse de manera recreacional. Con el tiempo se ganó el apodo de “la abuela tatuada”. A su vez, Isobel Varley obtuvo el Record Guinness a la persona senior más tatuada. Falleció en mayo del año pasado, y hasta entonces estuvo viajando de convención en convención. Era toda una celebridad por tener hasta su cabeza tatuada –con penes–, diseños que solía tapar a veces con una peluca rubia. Otro gran embajador de los tatuajes es Vladimir Franz, candidato a la presidencia de la República Checa en 2012 tras la obtención de 88.000 firmas en su favor. Se le conoció como “el candidato verde” y no por ser ecologista.
Isobel Varley

jueves, 25 de agosto de 2016

Osaba Samen lurraldean

«Cochino, marrano, cerdo americano», abesten genuen txikitan esanahia gehiegi ulertu gabe. Amerikano horiek estatubatuarrak dira. Haien hirietan genbiltzan duela astebete baino gutxiago eta esan beharra daukat… gu bai marranoak! Gure mendiak zaborrez josita daude, mukizapi bat hemen, zigarrokin bat han, eta horregatik pentsaezina iruditzen zitzaidan Yosemite bezalako parke erraldoi turistiko batean, «txomingeroz» josita dagoena, zaborrik ez ikustea. Badirudi naturarekiko guk baino errespetu handiagoa dutela yankiek. 
 
«Hanburgesa pila bat jango zenuen, ezta?». Ba bai, eta gainera M horia duen katearen jatetxeetan behin baino gehiagotan bazkaldu dut, eta zein ona zegoen dena! Edozein jatetxetan bezain onak, multinazionalaren hemengo lokaletan baino hobeak. Bilbon duela gutxi zabaldu zuten kafetegi garesti horretan ere gosaldu dut batzuetan, eta gauza bat esango dizuet: Osaba Samen herrialdean kafe hori ez da garestia. Ez behintzat beste kafetegietan baino garestiagoa. Eta kafea nolakoa da? Amerikanoa, noski. 

Yankiekiko aurreiritzi txar askorekin abiatu nintzen bidaian baina nahiko zapore onarekin itzuli naiz etxera. Oso jatorrak eta hiztunak dira, laguntzeko prest daude orokorrean eta, batzuek Euskal Herria non dagoen ere badakite. Aizu, «Bilbao» eta «izena gogoratzen ez dudan beste herri batean» izandako gizon batekin aritu ginen. Donostia zen «herri» hori. Euskararen egoerari buruz galdetu zigun ondoren eta bere emazteak ea Francoren ostean beste diktadore bat dagoen jakin nahi izan zuen. Senarrak demokrazia dagoela azaldu zion, eta guri irribarre erdi bat marraztu zitzaigun ahoan.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Escalando el Half Dome

He escalado el Half Dome. Mi "árbol" me dice que todavía no soy consciente de la hazaña que he hecho y yo le respondo que es culpa de ellos, los escaladores, que le quitan peso a todo –«inténtalo, tu puedes, es fácil»–.

Bueno, pues sí, lo conseguí. Subí pico emblemático de Yosemite por la ruta de escalada más fácil (¿y qué?), y ahora estoy súper contenta de haberlo intentado porque no sé si nunca más volveré a hace algo así, pero durante todo el camino fui mascullando, con cara de perros y cagandome en todo aquél que dijo que era fácil.

Durante el descenso le dije a mi "árbol" que escribiría sobre ello en mi blog para contar la verdad, para que nadie más vaya engañado. Aunque también debo decir que si hubiera sabido que me iba a costar tanto ni siquiera lo habría intentado.

Madrugamos mucho, nos levantamos como a las 4, y con toda la pereza del mundo y el estomago encogido desayunamos lo que teníamos a mano. Nos dirigimos hacia el Half Dome Village (antiguo Curry Village) y aparcamos en un aparcamiento que es especial para "hikers" o gente que va a practicar senderismo. Ojo porque por la noche no se puede aparcar, y pasan los Rangers… Nosotros aparcamos hacia las 5 y todavía era de noche, pasó un Ranger y no dijo nada. Supondría que nos estábamos preparando para salir.

Comenzamos a caminar por el Mist Trail y pensé «qué bien, ojalá sea todo el camino así» pero pronto empezaron las cuestas. Unas cuestas del infierno que no esperaba que habría. Me habían dicho que era una ruta preciosa y que aunque no llegara a escalar el Half Dome merecía la pena llegar hasta el final. La Mist Trail se dirige a las cascadas Vernal y Nevada Falls, hasta ahí precioso, pero ya está. En mi opinión, si no vas a escalar el Half Dome no merece la pena seguir. Lo sé, soy una cascarrabias.

Mi "árbol" me decía que si no subía la pared no pasaba nada, que ya habíamos hecho un recorrido «muy bonito» y yo insistía que si llegaba hasta la pared iba a subir por mis ovarios, que si no no merecía la pena.

Allí estaba yo subiendo cuestas todavía con legañas en los ojos y empezando a sudar cuando vemos un cartel: «última oportunidad para rellenar tu botella de agua» (o algo así). Estabamos junto a Vernal fall.

¿Qué puede ser peor que una cuesta? Pues las escaleras. A partir de ahí empezaba un trecho de escaleras, y bien gordas ellas. Pasamos un puentecito  muy mono, y luego una zona donde el río pasaba transparente y calmado, y seguimos, seguimos, seguimos… hasta llegar a Nevada falls.

Para entonces ya era de día y hasta cascaba el sol. Ahí dudamos un poquito porque según habíamos leído en los croquis, hay un "atajo" que sale del camino hacia la izquierda antes de llegar a esta cascada y que pasa entre dos pedruscos, pero no vimos ningún camino más allá de dos pequeños hitos que dirigían al bosque. En los croquis ponía que había otro camino más adelante, así que decidimos no arriesgarnos y tirar para adelante.

Así, junto a Nevada fall sigue el camino normal, por unas zetas arriba y arriba, hasta llegar a una casita que creo que eran baños pero no estoy segura. Ahí marcaba algo del recorrido de los cables del Half Dome (recordad que para subir por ahí hace falta un permiso que es bastante difícil de conseguir).


Bueno, pues seguiiiiimos y por fin llegamos a una señal donde marcaba un campamento. Y diréis, ¿por qué no durmisteis ahí? Pues porque hace falta el permiso wilderness, ósea que tienes que ser un mochilero. El problema de esto es que si plantas ahí la tienda, al día siguiente te la tienes que llevar a cuestas. Y no, no estábamos como para cargar con ella pared arriba.

Al llegar a esa señal se ve un hito grande, este sí, que marca un camino marcado a la izquierda. Estaba clarísimo que era por ahí. Nos adentramos en un bosque con unas piñas enormes. Nunca había visto piñas tan grandes. Y ya ahí empezaba a notarse el fresquito.

El último tramo es ya entre piedras, zonas bastante pulidas y con riesgo de caída (al menos para torpes como yo). Fui súper tensa en este momento, no esperábamos pasos de este tipo en la aproximación.

Al cabo de cinco horas y estar muertita llegamos al árbol desde donde empieza la vía Snake Dike. Me como un plátano y miro hacia arriba y decido que sí puedo hacerlo, que es fácil. Me pongo el casco y el plumas –hacía mucho viento que daba la sensación de frío por la altura–, y a asegurar.

Mi "árbol" subió fácil. O eso me pareció a mí. Empecé yo y al principio guay, pero al llegar al primer paso de adherencia que moría de miedo. Era granito pero algunas partes resbalaban. Llegué a un árbol de donde debía quitar una cinta y luego seguí y se me fueron los pies y me arrastré por todo el granito gritando. No caí nada apenas, estaba bien agarrada, pero mi miedo a dejarme los morros contra la pared no lo podía evitar. Me rompí el plumas y eso me dio mucha rabia.

En el siguiente largo la cuerda estaba hiper-rizada, así que mi "árbol" tuvo que volver a la reunión porque yo era incapaz de darle cuerda. Él quería bajar pero yo, tal vez más inconsciente, le propuse que nos ancláramos a la pared y soltáramos la cuerda para ponerla bien. Lo peor que nos podía pasar era que se nos cayera la cuerda y tuviera que venir alguien a buscarnos, pero no estaríamos en riesgo ni mucho menos. Así que eso hicimos, y conseguimos tirar para adelante.

Bueno, seguimos y ya parecía que se veían zonas donde agarrarse. La "snake", la culebra, hacía su aparición. Buenos agarres y buenos pies. Mi salvación, porque yo ya no podía más. Se suponía que lo difícil eran los dos primeros largos, pues para mí todo fue de la misma dificultad. Imaginad lo hecha polvo que estaba. 


Mi tarea era recoger los cacharros que había puesto mi "árbol" por el camino, pero yo subía y ahí no había nada de nada. Me confesó que, aunque creía que no se iba a caer, tenía miedo porque si se caía tenía unos 25 metros debajo. Vamos, que si te caes te matas.

Al final la pared se tumba. La vía no es en ningún momento vertical del todo, pero aún así es muy vertical para alguien que hace quintos como yo. En fin. Que al final se tumba, pero al ser todo tan liso y haberme caído antes en una zona así, sin agarraderos, me daba miedete y mi "árbol" decidió atarme por si acaso, como a los perros. Si me caigo nos caemos los dos, pero era como una seguridad para que yo fuera mejor. En realidad era muy difícil que me cayera.

Para ese punto ya iba parando cada 10 pasos. Mis piernas no respondías y tenía que tirar de brazos. Y aquella cuesta no terminaba nunca…

Llegamos arriba y dos chicos que habían subido por los cables nos aplaudieron. Eso me dio mucha vergüenza, pero también hizo sentirme bien porque me di cuenta de que lo había conseguido.

Nos quedamos un rato arriba curioseando y vuelta para abajo, que teníamos todo el camino de regreso. Bajamos por los cables y como daban miedo nos atamos a ellos con unas cintas, aprovechando que teníamos arnés. La gente subía súper fatigada, resbalandose por la piedra lavada, nos decían que la idea de los arneses era inteligente y preguntaban si quedaba mucho para la cima y si el descenso era más fácil. Sonreíamos, sin más. En realidad el descenso era peor. Así que, amichis, si vais por los cables recordad llevar arnés y cintas para ir más seguros.





Estabamos convencidos de que mucha gente tenía que haberse despeñado por ahí, pero sorprendentemente la mayoría de los muertos ha sido por rayos.

El caso es que llegamos abajo de los cables, guardamos el arnés, de pegamos un trago al agua y… fue la botella la que se despeñó. Nos esperaba un largo descenso sin agua y con sol. Bravo.

Con dolor de cabeza y los músculos flojos, medio riéndonos por la situación, medio lamentándonos, conseguimos llegar a la zona donde el agua del río estaba limpia. Sabemos que no se debe hacer, pero bebimos un poco. Solo para quitarnos la sed. Seguimos y nos encontramos con un señor con una garrafa de un galón con agua y hielos. Casi le pedimos que nos diera un poco, pero seguimos hasta la Vernal fall, donde hay una fuente. Bebimos como si no hubiera mañana y rellenamos una botella vacía que teníamos. Y creo que ya no volvimos a beber más de esa botella, pero yo la llevé como si fuera Gollum con su tessssoro.  

Llegamos al parking ya de noche. Compramos unos sandwiches y unas cervezas y nos fuimos al camping. Al día siguiente casi no podía ni andar de las agujetas y descubrí que me había quemado las piernas de rodilla para abajo. No me quemé más porque fui tapadita.

Conclusión: ahora que lo veo de lejos me río y creo que fue una experiencia increíble, y doy las gracias a mi "árbol" por ser tan tauro y haber insistido en que yo podía. Pero en el momento lo pasé muy mal. Una vez llegada a la cima el descenso lo hice mucho mejor de lo esperado. Merece la pena intentar escalar por la Snake Dike pero, ojo, no es tan fácil como lo pintan, ni el camino ni la escalada, al menos para una paquete como yo.

FIN

domingo, 21 de agosto de 2016

Resuelvo dudas: Costa Oeste USA

Hemos hecho un pedazo de viaje por la Costa Oeste de EEUU. Como en el momento de preparación del viaje a mi me fue de mucha ayuda la información que encontré por ahí, estoy dispuesta a ir aclarando las dudas que me planteéis. A ver si así os animáis a comentar :)

Anduvimos por:
-Los Angeles
-Joshua Tree
-Trozo de ruta 66
-Gran Cañón
-Page (cañon del antílope, horseshoe blend, Glen canyon dam)
-Monument valley
-Canyonlands e Indian creek
-Arches
-Red canyon y Bryce canyon
-Zion
-Las Vegas
-Death Valley
-Tuolumne Meadows y Yosemite Valley (incluyendo Camp 4 y ascenso al Half Dome por la Snake Dike)
-San Francisco
-Sequoia National Park

Cualquier pregunta, intentaré contestarla lo mejor posible y en el menor tiempo posible. Iré añadiendo la información en esta entrada misma.

-PASE ANUAL DE LOS PARQUES NACIONALES:
Cuando vas a un parque del Servicio de Parques Nacionales (NPS) les dices que quieres sacarte el pase y ya, no tiene más misterio. Yo me lo saqué en el Centro de Interpretación de Joshua Tree, que está antes de la garita donde te lo piden. Supongo que en la propia garita también se puede sacar.

Cuesta 80 dólares y, al ser anual, sirve para un año entero. Con él puede entrar un coche, siempre y cuando su "dueño" esté dentro –piden el DNI para comprobar la firma– y otros tres ocupantes. Osea, 4 personas en total. No entiendo por qué no es para 5 personas.

Teniendo en cuenta que la entrada a un parque cuesta entre 20 y 30 dólares por coche con 4 ocupantes, sale más que rentable incluso para los viajeros que van para una temporada siempre y cuando visiten cuatro o más parques nacionales.

Además, existe un foro donde los viajeros compran y venden los pases:
http://www.losviajeros.com/foros.php?t=175390

Eso es porque en cada pase hay espacio para dos firmas. Así, el primer viajero lo compra por 80 dólares y lo usa durante X tiempo, y a su regreso lo revende en el foro por la mitad de precio. El segundo viajero firma en el otro espacio reservado y ya puede disponer de él. Vamos, que por 40 dólares (35 euros) podemos visitar los parques nacionales que queramos durante las vacaciones.

Yo creo que esto está hecho así pensando en los propios estadounidenses. ¿Qué pasa si firma el padre de una familia y un día quiere ir a ver un parque la madre con los niños, pero el padre no puede ir? Pues así, al haber dos espacios, ambos podrían firmar y ser usuarios de l pase.

Hay que tener en cuenta que ni Monument Valley ni Antelope Canyon son parques nacionales, sino que pertenecen a los nativos americanos, así que no entran dentro del pase anual y hay que pagarlos aparte.






-HACE FALTA GPS?
Sí, sin duda. No sé qué hubiéramos hecho nosotros sin él. Llevamos instalada la app Navmii en el móvil y con el mapa de California, nuestro primer estado, descargado. Después, según vas teniendo wifi te los vas bajando los demás porque ocupan bastante. Si no tienes problemas de memoria lo ideal es tener todos los que vayas a necesitar desde el principio.

¿Por qué? Pues porque si pones como destino un sitio que está en otros estado no aparece. Y además, si cruzas la frontera de estado o si estás cerca el GPS deja de funcionar.

No todos los destinos en concreto están en los mapas. Me refiero a números de calles en concreto, pero más o menos te apañas poniendolos más o menos.

Es mejor poner en marcha la aplicación una vez estamos en la carretera, porque si estamos aparcados se vuelve un poco loca. Y a veces, además, le cuesta pillar la onda, pero igual que cualquier GPS.

Lo mejor, es gratis. Así que así os evitáis tener que comprar costosas actualizaciones para el GPS europeo o comprar un aparato allí.

Otro consejo, llevar el cargador del móvil para el mechero del coche. Esta app chupa mucha batería. En alguna ocasión se nos apagó el móvil en un momento crítico y no sabíamos ni a dónde ir.

sábado, 2 de julio de 2016

El que quiera entender que entienda

El martes se celebró el día del Orgullo LGBT, o del Orgullo Gay, tal y como se resume en los círculos coloquiales. Es difícil acordarse de todas las siglas que deberían sumarse a ese primer término, aunque finalmente todo viene a decir que cada uno quiera a quien quiera, que sea libre.

Una vez el arzobispo de Toledo dijo que los pelirrojos y los zurdos son «criaturas de Satán», y no se me ocurrió otra cosa que bromear con una amiga, madre de un niño pelirrojo que todavía no sabe escribir, que si sale zurdo le espera buena. Estos «hombres de Dios» y el corazón podrido tienden a señalar a lo diferente con una facilidad alarmante. Los pelirrojos son hijos de Satán, los zurdos también y los gays tampoco se libran.

Con todo el tema de las «mil» siglas he aprendido una cosa, y es que soy «heteroaliada», o heterosexual que apoya a la comunidad LGBTIQ+. Estoy orgullosa de tener familiares y amigas con sexualidades diversas, estoy orgullosa de ellos porque no se han escondido ante las miradas acusadoras y las risitas que todavía se oyen. Un apasionado beso en medio de un bar, caricias en la calle, pasear agarrados de la mano, publicar una declaración de intenciones en las redes sociales, una boda al estilo católico solo que con un excura y fuera de una iglesia, decir «no es mi amiga, es mi novia»... como haría cualquier pareja heterosexual bien vista por la sociedad. 

La mejor arma contra esos ataques gratuitos es el amor; eso es lo que mueve el mundo y es capaz de derribar cualquier muro. Y como canta Mägo de Oz, «el que quiera entender que entienda».


Publicado en Gara

lunes, 16 de mayo de 2016

Copa menstrual. Mi opinión :)

Ha llegado un momento en el que si no llega a ser por las molestias que de los ovarios el primer día de regla ni me acuerdo de que estoy menstruando. Y todo ha sido gracias a la copa menstrual, en mi caso Iris Cup pero que puede ser de cualquier marca, color, tamaño y tipo.

Sí amigas, yo antes me ponía un salvaslip el día que esperaba la regla con compresas y tampones de todos los tamaños en el bolso. Iba al baño cada poco por si había sorpresa. Me desangraba el día dos del ciclo y si no me ponía tampón grande + compresa no me sentía segura para ir al trabajo por miedo a que me desbordara por el camino. Por la noche me plantaba una de esas compresas grandes que parecen pañales y sobre las bragas me ponía unos pantalones cortos elásticos, porque así me aseguraba de que no se movía lo que no debía. Aun así había días que amanecía con fugas. Tercer, cuarto, quinto día tiraba unas cuatro compresas al día a medio usar porque los salvaslip no eran suficientes, pero una compresa claramente era demasiado grande. Y claro, a las 3-4 horas eso ya daba asquete. En su defecto usaba tampones medianos, con los que a veces manchaba y otras veces los sacaba medio secos irritando mi vagina. Los últimos días usaba tampones pequeños si era necesario, pero si no me decantaba por salvaslip, pero siempre con bragas, nada de tantas.

Ahora todo es diferente. Con la copa las cosas han cambiado, y aunque la principio me costó adaptarme a ella –dos veces la abandoné, pero le di una tercera oportunidad y esa fue la vencida– ahora estoy encantada con ella. El día que espero la regla me pongo mi copa y me olvido. Sé si me ha venido ya cuando noto dolor en los ovarios, pero no me preocupo más. El primer día apenas sangro así que no cambio la copa hasta llegar a casa. El día dos me pongo la copa igual. La cambio un par de veces durante el día y no siempre está llena. Duermo con ella puesta, puedo pasarme hasta 12 horas con la seguridad de que no pasará nada. Tercer, cuarto, quinto día si puedo me la cambio durante el día, si no puedo no pasa nada, lo hago en casa. Y los últimos días, igual que el primero, la dejo puesta y la cambio una vez al día hasta que considero que no es necesaria. Como precaución, porque puede que al colocarla salga algo de sangre residual, uso un salvaslip diario, pero la mayoría de las veces no llego a mancharlo.


Mi copa <3 br="">


Os habréis dado cuenta que mi "calidad de vida" durante la regla ha mejorado. Ahora cuando llegan esos días no me lamento. Además, me ha ayudado a tener una mejor relación con mi cuerpo, a entenderlo. Toco la sangre con mis propias manos, la miro, la huelo. No es asqueroso. Es bonito. Es algo que nuestro cuerpo hace naturalmente una vez al mes. Es la perfección de la naturaleza.

Yo no vendo nada a nadie, pero como para mí ha sido un cambio tan maravilloso me veo en la obligación de recomendar la copa a todas las mujeres del mundo. Cuando en clase dimos el tema de la reproducción, con el subtema regla, nos dieron un archivador con toda la información y con muestras de tampones, compresas de todos los tipos y salvaslip, pero nadie nos habló de copas, ni mucho menos de esponjas (esto no lo he probado). Ni siquiera le dieron la información a los chicos! Solo a nosotras. De ahí viene el desconocimiento, el estigma y eso de "a que huelen las nubes". Me siento afortunada porque puedo hablar de este tema con "Mi Árbol" sin que tuerza el morro. Al revés, se interesa y me pregunta, y está tan encantado como yo con la copa porque me ve feliz.

Bueno, a las que estáis pensando en probarla, os digo que os animéis. No supone una gran inversión y si no os va bien siempre podréis volver a los métodos de usar y tirar. Y la copa siempre estará ahí esperando otra oportunidad, como en mi caso. Todo es pillarle el truco. Hay diferentes formas de doblarla pero para mí la mejor es en U, es decir, doblandola por la mitad. Yo al principio la metía muy adentro, como un tampón, y se me salía toda la sangre. Una amiga me dijo que ella la ponía casi en la entrada de la vagina. Probé y se me hacía incomodo. Bueno, pues es que cada mujer es un mundo, así que lo primero es conocer nuestro cuerpo. Hay que localizar el cervix, porque la copa se pone justo debajo de él, que es por donde sale la sangre. Que el cervix esté alto o bajo determinará el tamaño de la copa. También lo harán la fuerza de nuestro músculos vaginales (con la edad y con los partos se ablandan, pero no tiene por qué), la constitución de la mujer, las actividades que realiza en su día a día… vamos, que es un mundo.

Además, cada marca tiene su diseño propio, colores diferentes y hasta "tiradores" diferentes. Hay una web especializada en copas que explica perfectamente todo esto mucho mejor que yo que os ayudará a elegir vuestra copa perfecta. Incluso tiene tienda online. Sobre cómo la elegí yo, no hay misterio. Quería una copa porque una conocida me habló de ella y parecía tan emocionada con ella! así que fui a la herboristería. Solo tenían la Iris Cup y yo tampoco había mirando información como para saber que había muchas más marcas. Tenía la S y la L. Me preguntó mi edad y si había sido madre, y en base a eso me dio la S. Al saber más sobre las copas me pareció una aberración el haberme asignado una copa así sin más porque hay más factores, pero oye, allí que fui con mi copa.

Estas copas duran hasta 10 años. Creo que en 10 años mi situación cambiará y me tendré que comprar una nueva, pero vamos, ya veis que se amortiza pero bien.  A mí me costó 27 euros (sé que las hay más baratas, sobre todo en internet) y si tenemos en cuenta que un paquete de compresas ronda los 3-5 euros, y de tampones ídem, y que yo por lo menos gastaría un paquete cada dos meses… pues en un año estaría amortizada la copita!

La higiene con ella es bien fácil. En la web esa que os digo venden pastillas esterilizantes, pero todo es más sencillo aún. Basta con hervir la copa en agua durante 3-5 minutos al final de cada ciclo y guardarla después en una bolsita de tela, que habitualmente suelen traer. Además, cuando me la cambio en casa suelo lavarla con gel intimo y agua fresca. No siempre, solo si tengo tiempo y me apetece. Esto no es necesario en realidad porque con pasarla por agua vale, pero me da la sensación de que está más limpia.

Pues ea, después de esta pedazo de entrada, si hay dudas estaré encantada de contestar :**



viernes, 13 de mayo de 2016

Si comparamos llegamos a comprender

Vengo del médico y dice que la culpable de que no haya pegado ojo en toda la noche por el dolor es una pequeña herida en la boca. Será pequeña, pero a mi me sigue doliendo una barbaridad y mis ojeras son de un color vampiresco. Sin embargo, no dejo de pensar en mi amiga que estará ahora en el paritorio, sufriendo ese dolor que solo las madres sienten.
Está bien quejarnos y cuidarnos porque el mal ajeno no curará el nuestro, pero solo comparándolos podemos llegar a entender por lo que están pasando los demás. Se llama empatía y es muy humano.

Puestos a comparar y a intentar ponerme en la piel de los demás –intento olvidar el pinchazo junto al oído, hoy no doy para más– no puedo dejar pasar el tristemente «tema de moda»: los refugiados. Muchas de nuestras abuelas y abuelos tuvieron que dejar su casa y viajaron a donde se les ofrecía una oportunidad; algunos fueron del sur del Estado al norte, y otros llegaron hasta Alemania. Otros se marcharon huyendo de la represión, de la guerra, de las bombas para terminar sus días en un campo de concentración. Hoy son sus nietos los «exiliados» por una política de empleo que a duras penas les deja construirse una vida.
Pero fijémonos en quienes también van de sur a norte pero desde el otro lado del mar Mediterráneo. Antes buscaban trabajo, ahora solo la paz. No se han encontrado con un pueblo que les acoja con los brazos abiertos, como hizo el vasco con mis abuelos. Lo único que encuentran es un muro parecido al de los campos de concentración.


jueves, 17 de marzo de 2016

Nire burua maitatzen ikasi

Maitatu izan nuen behin. Gaizki maitatu, ordea. Nire burua gaizki maitatu nuen. Ikustezin egiten ninduen sare baten azpian izkutatuta bizi nintzen, eta kanpotik pintzesa dizdiratsuaren irudi bat pintatu nuen. Baina irudi hori denborarekin zimurtzen eta usteltzen hasi zen, eta hausten. Hauskorra zen printzesa.

Ni neu indartsua omen nintzen. Baina ez nintzen. Ni neu ausarta omen nintzen. Baina ez nintzen. Eta printzetsa hausten hasi zen bezala, azpian zegoen pertsona handitzen joan zen, heldutzen, eta sare horren azpitik ateratzeko bultza egiten zuen.

Noizean behin benetako niak beso bat ateratzen zuen eta ondoan zuena izutu. Berak printzesa zuen maite. Printzesa aspergarri hura… elkarrekin egoteko egunak zenbatuta zeuden. Ez zegoen hitz ederretarako edo keinu gozoetarako unerik, horiek programatutako sexuaren atzean ezkutzatzen zirela sinisten genuen. Autokonbentzitu egin behar izan nintzen berak maite nindulaz, nahiz eta hori hala zela adierazten zuen zeinurik ez ikusi.

Egun batean printzesaren geruza apurtu egin zen guztiz eta erori egin zen. Benetako nia atera zen eta hasi nintzen nire iritzia ematen. Guztia galtzera arriskatzea ez zitzaidan hain ideia txarra iruditzen nire burua berriro maitatzearekin konpatatuta. Agian ondokoak ere benetako nia maitatuko zuen. Ez zen hala izan. Uxatu egin nuen.

Bihotza atera zidan, lurrera bota, zapaldu. Baina ez zen bularretik kendu zidaten bakarra izan. 500 kiloko bola erraldoi bat ere atera zidaten. Samin jasangaitza nabaritzen nuen baina, era berean hegan egin nezakela sentitzen nuen.

Eta orduan hasi nintzen neure burua maitatzen. Erabaki nuen beste norbait maitatzeko ezinbestekoa zela nire burua maitatzea eta nire ondoan egongo zena hori errespetatu behar zuela. Benetako nia maitatzea zen ezinbesteko baldintza.

Faltsukeria alde batera utzi eta zintzotasunez jokatzen hasi nintzen, nire printzipioei zintzo. Seguruaski sasilagun batzuk galdu ditut orduztik, baina benetan ezagutzen nautenek gehiago maite naute. Badakite printzesa hotz hurak zioena baino askoz sentikorragoa naizela, hunkitu egiten naizela maiz, eztabaida gustatzen zaidala baina ezin dudala ondo lo egin ez baditut gauzak konpontzen.

Egun batean, nire buruan hain zoriontsu aurkitzen nintzenean, pertsona bat ezagutu nuen eta mozkorren trebetasunarekin hasi nintzaion hizketan. Orduztik malkoak lehortzen dizkit, laztanak egiten dizkit, hitz politak eskaintzen dizkit, barre egiten dugu eta gauero hankak elkarri berotzen dizkiogu.

Kasualitateak gure bizitzak gurutzatu zituen. Bularrean taupaka dabilen bihotzaz gain badaukat beste zerbait. Ez du pixatzen; hodeien artean hegan nagoela sentiarazten dit. Ametsak dira, etorkizuneko ametsak, pixkanaka eta egunez egun betetzen ari direnak. Zoriontasun iturri oparo bat. 

Eskerrik asko ZU izateagatik, nire itsasargia :)







miércoles, 16 de marzo de 2016

Gizonak eta emakumeak belar berbera zapaltzen

Niretzat surfa kostaldeko edozein herritan paseatzen nabilenean ikusten dudan hori besterik ez da. Ados, ez naiz surfean aditua, baina ez da beharrezkoa Zarauzko Surf Pro probaren itzulera albiste ona dela aitortzeko. Eta hobea iruditzen zait emakumeentzat ere pareko proba bat antolatuko dutela jakin ondoren. Pixkanaka, emakumeak kirolaren aurreko lerrora salto egiten ari dira. 

Estatu espainolean oraindik kosta egiten da, adibidez, neskez soilik osatutako eskalatzaile taldeak ikustea. Neskak ikusten dira, bai, baina mutilez inguratuta gehienetan. Estatu frantsesean, ordea, ohikoa da neska taldeak ikustea eta joera hau gurera etorriko den itxaropenik badut. Goi mailetan, eskalatzaile ospetsu gehienak gizonak diren arren, puntako emakume ugari daude. Gizonek emakumeak txalotzen dituzte eta beraietaz harro daude.
Horrelako jarreren falta sumatzen dut «kirol erregean». Lehen mailan jokatzen duen futbolari bat dugu herrian. Athleticeko jokalaria da. Profesionala denetik ez du Gaztetxeak antolatzen duen Futbol Zazpi Txapelketan parte hartzen, baina iaz ohorezko sakea egiteko eskatu zioten. Duela gutxi hasi dira Legazpin bere lorpenak aitortzen. 

Bere izena Irene da, lehoi eme bat. Askotan galdetzen diot neure buruari zer gertatuko litzatekeen Irene mutila balitz. Bere izena eramango lukeen peña bat egongo litzateke seguruenik. Pena ematen dit San Mameseko belarra gizonen oinentzat besterik ez izateak, neskek duintasun handiz zapalduko luketelako, utzi dieten partida gutxi horietan egin duten bezala.

Garan argitaratua.

lunes, 29 de febrero de 2016

La princesa con las botas rojas

La princesa Carlotta Margarotta vivía en un precioso palacio de princesa, dormía en una enorme cama de princesa, tenía una diminuta corona de princesa, lucía una preciosa melena de princesa, tenía muchísimos vestidos de princesa … y usaba unas enormes botas de color rojo.

Sus padres habían intentado que Carlotta Margarotta usara los preciosos zapatitos que todas las princesas deben usar, pero no había manera. La princesa nunca, jamás, consintió en meter sus pies en aquellos incómodos zapatitos. Ella sólo quería sus enormes, fuertes y cómodas botas rojas.

Con esas botas Carlotta Margarotta había recorrido todo su reino y la mitad del vecino, había subido la montaña más alta y había trepado a más de un árbol. Y todas esas cosas no se pueden hacer con zapatitos de cristal, ni con zapatos de tacón, ni con zapatos con lacitos, florecitas o cualquier otra cursilada de esas que suelen gustar a las princesas. No señor, para eso es necesario llevar unas botas grandes, fuertes… y rojas, muy rojas, como las de Carlotta Margarotta.


















Cierto día llegó a palacio el mensajero real con un mensaje real del real y magnífico reino de Suuri. El rey tomó el real mensaje que le traía el mensajero real, se puso sus reales gafas y leyó muy real y concentradamente.

El rey de Suuri invitaba a la princesa Carlotta Margarotta a participar en un concurso para elegir a la Princesa más Princesa de todas las Princesas. La ganadora se casaría con el príncipe Arnaldo, hijo de Arnoldo, rey de Suuri.

Por supuesto, Carlotta Margarotta no quería participar.
Por supuesto, sus padres la obligaron a participar.
Por supuesto, Carlotta Margarotta acabó participando.

Al concurso se presentaron cuatro princesas: Carlotta Margarotta, la princesa Pitiminí, la princesa Repipí y la princesa Finolís.






La primera prueba del concurso era una carrera. Una carrera por un largo pasillo. Un pasillo de suelos resbaladizos. Un pasillo por el que debían correr usando unos zapatos de tacones altísimos.

Pitiminí llegó la primera sin ningún problema.
Repipí llegó segunda porque tropezó con una mesita.
Finolís casi, casi -pero sólo casi- se cayó y llegó tercera.
El cuarto y último lugar fue para Carlotta Margarotta que resbaló, patinó, se cayó, se volvió a levantar, se volvió a caer y acabó la carrera gateando.
¡Un desastre!

La segunda prueba era dormir sobre veinte colchones y despertarse al notar un diminuto guisante.
Repipí tardó exactamente tres segundos en notar el pequeño, diminuto, casi invisible guisante.
Finolís dio cuatro vueltas antes de notarlo.
Pitiminí aguantó un par de horas.
Y Carlotta Margarotta durmió como un tronco toda la noche.
¡Un desastre!

La última prueba era ser raptada por un dragón y esperar pacientemente a ser rescatada por un valiente caballero.
Finolís, mientras esperaba, se dedicó a bordar y se marchó encantada con su caballero.
Repipí pasó el tiempo mirándose al espejo y el caballero que fue a rescatarla tuvo que esperar a que terminara de pintarse las uñas antes de poder rescatarla.
Pitiminí durmió mucho, muchísimo, tantísimo que su caballero tuvo que llevársela dormida.
Y Carlotta Margarotta leyó y charló con el dragón. Leyó y jugó con el dragón. Leyó y le contó historias al dragón. Leyó y se hizo amiga del dragón.
Cuando llegó el caballero que tenía que rescatarla, Carlotta Margarotta no quiso irse.
¡Un desastre!

Su padre el rey, su madre la reina, el rey Arnaldo y el príncipe Arnoldo intentaron convencerla de que debía dejarse rescatar pero ni por esas.

Carlotta Margarotta se sentó en el suelo, se cruzó de brazos y se negó a moverse.

-¡No quiero ser una princesa tonta! -dijo– ¡No quiero ponerme zapatitos de princesa, ni vestidos de princesa, ni peinarme como una princesa, ni hacer nada de princesa! Quiero mis botas rojas, subir a los árboles, correr, pasear, leer, jugar y estar con mi amigo el dragón.

Tras varios gritos, un gran enfado y dos o tres amenazas, los padres de Carlotta Margarotta, cansados, se sentaron en el suelo y hablaron con la princesa. Hablaron de sus botas, hablaron de ser princesa, hablaron del dragón, hablaron y hablaron hasta que los reyes aceptaron que Carlotta Margarotta no era una princesa como las demás princesas, aceptaron sus botas y aceptaron que el dragón se fuera a vivir con ellos.

El concurso de princesas acabó en un empate entre Pitiminí, Repipí y Finolí, así que el rey Arnaldo decidió que el príncipe Arnoldo eligiera con cuál las tres se casaría. Pero el príncipe Arnoldo, hijo del rey Arnaldo, se negó a casarse con ninguna de aquellas princesas cursis y aburridas:
-Yo quiero vivir aventuras -dijo. Y se fue. Así. Sin más.

Las princesitas volvieron muy enfadadas a sus reinos y, pasado un tiempo, se casaron con príncipes de los de toda la vida.

El príncipe Arnoldo se dedicó a vivir aventura tras aventura hasta que le llegó el momento de convertirse en rey.

Y Carlotta Margarotta vivó feliz en su reino, con sus padres, su dragón y sus cómodas y rojas, rojísimas botas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Mis labiales mates preferidos

En una entrada antigua ya comenté como fue ese flechazo que tuve con mi amadísimo Ruby Woo de Mac. Sí, me gustan los labiales mates y que duren un porrón. Y este de Mac cumple, pero si hay alguno que le supera son los fijos de toda la vida. Esos que son líquidos y se secan y no hay quien los pueda quitar. Y que a mi Árbol tanto le gustan porque ya ha dejado de preguntar si le he pintado cada vez que le doy un beso.

Bueno, pues en mi cajón de los pintalabios, entre decenas de ellos, hay unos pocos que siguen a mi adorado Ruby Woo en la lista de los mejores labiales que han pasado por mis morritos:

-Double touch lipstick, de Kiko.
En mi caso es un rojo clásico, el tono 112 Cherry Red. Pigmenta un montón y, aunque es bastante seco, tiene un brillo en el otro lado. Es verdad que es muy brillante y chafa la intención de llevar los labios mate. Sin echarse nada se puede ir tranquilamente, si es demasiado incomodo se puede echar un poco de brillo y repartir bien para que no haga ese efecto gloss. Para mi es una buena opción por 6,90 euros.





-Lip cream stain, de Sephora.
Yo tengo un rosa preciosismo para verano (08, Whipped blush), pero hay colores para aburrirse. Tiene un olor muy rico, es bastante líquido por lo que se extiende de maravilla y, aunque se seque bastante rápido, da tiempo de corregir las esquinas en caso de tener mal pulso. Creo que es el más cómodo de llevar de los labiales que hoy menciono, aunque también es el que menos dura. Eso no significa que dure poco. Su precio ronda los 12 euros, no recuerdo exactamente cuanto.





-Everlasting Liquid lipstick, de Kat Von D.
Cuando fui a comparlo la dependienta se sorprendió de que quisiera el tono Bow n Arrow y no el Lolita. Al parecer este segundo se agota en todos los sitios. Por lo que sabido Bow n Arrow tiene bastante éxito también. Es un color entre gris y beige interesante. Pero al margen del color, que eso será en base a gustos, la formula es muy líquida, mate, seca en seguida y una vez fijado cuesta quitarlo. Como todos los labiales de este tipo, es secorro, pero quien busque ese efecto podrá soportarlo. Me gusta este pintalabios, más porque es de Kat, pero cuando se me gaste buscaré un tono que se le parezca en las gamas de Kiko o Sephora porque cuesta… (tachan, tachan) 21 eurazos. Aun así lo adoro.

*Edito para añadir que he probado los Studded Kiss Lipstick (los otros de Kat Von D) en el famoso tono Lolita y sí, es precioso. Además creo que es un tono muy ponible y que debe de quedarle bien a casi todo el mundo. El color aguanta bastante y la textura es más cómoda, para quienes tengan los labios hipersecos y no se atrevan con la maravilla que os muestro en la foto.



-Kiss of Life (111), de Rimmel London que es un clon genial de mi amado Ruby Woo. Es un pelín más rojo si cabe, más cremoso –mancha más pero es más fácil de aplicar–, y no es tan mate.  Aun así, cuando pasa un rato se seca y queda más mate y mancha menos, así que ni tan mal. Huele de vicio y su precio no llega a los 5 euros ;) Sin duda, es mi "Ruby Woo" de a diario.




martes, 2 de febrero de 2016

La autodestrucción humana

Dice Stephen Hawking que cree que mil años es el margen de tiempo que podría quedar para que la Humanidad se autodestruya. ¿Realizándose harakiris masivos? No. El físico teórico opina que seremos víctimas de nuestros avances científicos y tecnológicos. Una guerra nuclear, el calentamiento global, virus producidos por la manipulación genética... A veces, los avances son una involución, un gran paso hacia atrás para la humanidad.
Pero no todo es malo. Hawking considera que ese mismo progreso también podría protegernos y hacernos más resistentes si llegamos a reconocer los peligros y controlarlos. «Soy optimista, creo que podemos», comentó.

Pues yo no soy tan optimista. Veo cómo cada día el planeta Tierra se consume poco a poco y si sigue por ese camino terminará haciéndose un harakiri. Mirando a mi ombligo y sin pretender ocultar todos esos problemas más importantes que colman las páginas de este diario, tengo que decir que tras la consulta que el domingo se hizo en mi pueblo comienzo a pensar en un futuro en el que tenga que llevar mascarilla para ir a trabajar y deba beber agua embotellada en mi casa.

Trabajo en Donostia y a pocos kilómetros, en Zubieta, colocarán una incineradora que contaminará el aire. Vivo en Legazpi y a pocos kilómetros, en Mutiloa, guardarán las cenizas tóxicas que produzca. Todavía ese monstruo que se comerá nuestros recursos y vomitará humo no se ha construido, estamos a tiempo de pararlo. Hagámonos más resistentes, tal y como sugiere Hawking.

Publicado en Gara