sábado, 2 de julio de 2016

El que quiera entender que entienda

El martes se celebró el día del Orgullo LGBT, o del Orgullo Gay, tal y como se resume en los círculos coloquiales. Es difícil acordarse de todas las siglas que deberían sumarse a ese primer término, aunque finalmente todo viene a decir que cada uno quiera a quien quiera, que sea libre.

Una vez el arzobispo de Toledo dijo que los pelirrojos y los zurdos son «criaturas de Satán», y no se me ocurrió otra cosa que bromear con una amiga, madre de un niño pelirrojo que todavía no sabe escribir, que si sale zurdo le espera buena. Estos «hombres de Dios» y el corazón podrido tienden a señalar a lo diferente con una facilidad alarmante. Los pelirrojos son hijos de Satán, los zurdos también y los gays tampoco se libran.

Con todo el tema de las «mil» siglas he aprendido una cosa, y es que soy «heteroaliada», o heterosexual que apoya a la comunidad LGBTIQ+. Estoy orgullosa de tener familiares y amigas con sexualidades diversas, estoy orgullosa de ellos porque no se han escondido ante las miradas acusadoras y las risitas que todavía se oyen. Un apasionado beso en medio de un bar, caricias en la calle, pasear agarrados de la mano, publicar una declaración de intenciones en las redes sociales, una boda al estilo católico solo que con un excura y fuera de una iglesia, decir «no es mi amiga, es mi novia»... como haría cualquier pareja heterosexual bien vista por la sociedad. 

La mejor arma contra esos ataques gratuitos es el amor; eso es lo que mueve el mundo y es capaz de derribar cualquier muro. Y como canta Mägo de Oz, «el que quiera entender que entienda».


Publicado en Gara

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