lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Hay luz al final del túnel?

Albóndiga asesina
Dicen que la luz al final del túnel es real, que la gente que tiene una experiencia cercana a la muerte ve un brillo blanco al fondo, mientras su vida pasa ante sus ojos. Yo os voy a contar mi experiencia, que si no fue cercana a la muerte poco le faltó. Un mediodía feliz de domingo estaba comiendo con mis padres en la sala, como acostumbrábamos a hacer los fines de semana. A mis 12 años yo era una lenta comiendo, aún más que ahora, así que cuando mis padres terminaron empezaron a recoger las cosas en la cocina. Aburrida de estar sola decidí comerme las albóndigas de mi plato en pedazos más grandes. De repente, media albóndiga se quedó a mitad de camino entre mi garganta y mi estomago. Me faltaba el aire. Intenté beber agua, pero perdí el conocimiento justo en ese momento y al vaso cayó al suelo.

Estaba en una piscina o el mar, no lo sé. Era azul oscuro y no había ruido. Yo nadaba en dirección a la superficie, pero estaba muy lejos y notaba como si no fuera a llegar. Me estaba ahogando. Cuando estaba a punto de rendirme, subí muy rápido, como si me hubieran puesto torpedos en los pies, y salí del agua respirando una gran bocanada de aire. Abrí los ojos para ver dónde estaba. ¿El escudo del Athletic colgando en la pared? no, eso no era ni el mar ni la piscina. Mi padre me agarraba de la camiseta y mis pies casi colgaban en el aire, mi madre me miraba con cara de susto y entonces entendí que la maldita albóndiga casi me mata. Me puse a llorar y a reír a la vez, pensando en que si no se me llega a caer el vaso hubiera tenido una muerte ridícula digna de los premios Darwin

Eso sí os digo; ahí no hubo ni luz al final del túnel ni vida pasada ante mis ojos. Misterio resuelto.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Punto morado

El lunes al salir de trabajar, como siempre, me dirigí a la parada del autobús. Allí había un chico sentado que me miró. Al tiempo que yo llegué llegó otro chico. Los dos nos quedamos de pie, uno a cada lado de la marquesina. El que estaba sentado siguió mirándome. Al rato habló y dijo: "Siéntate, reina, que no vas a crecer". Le miré, se rió. El otro chico me miró y no se reía. Él también estaba de pie.

Igual me pilló en un mal momento, pero no sabéis lo mal que me sentó ese comentario. ¿Por qué tengo que sentarme yo? ¿por qué no dijo "sentaos, que no vais a crecer?".Esto también es machismo. Una situación violenta aunque no hubo violencia. Pero quiero recordarla en este día internacional contra la violencia machista, porque no debemos tolerar ninguna tontería. Porque para que nos respeten primero debemos respetarnos nosotras.

Cada día estoy más hasta las narices.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cómics de película

El otro día vi 300 en la tele. Mi madre al lado durmiéndose cada 10 minutos y despertandose después con un gesto más horrorizado que la anterior vez. «No entiendo nada», decía cada vez que Leónidas clavaba su espada en el cuerpo de un monstruoso persa lanzando sangre negra por todo el campo de batalla. Menos entendía cuando le expliqué que es la versión cinematográfica de un cómic que está basado en una historia real.
Con lo que me gustan este tipo de películas era un grave error no haberla visto, así que ya que la TVE1 me dio la oportunidad de verla sin cortes, ahí estuve, pegada a la tele hasta que acabó. Y el final, qué final!! ese final épico de todas las películas de guerra en las que después de que el protagonista muera los buenos ganan. Gloriosos finales que arrancan lagrimas a la vez que sonrisas lanzándonos un mensaje de libertad... Braveheart, V de Vendetta y, entre otras muchas, por supuesto, 300:
«Así falleció mi rey, y también mis hermanos, hace apenas un año… Mucho he reflexionado sobre las enigmáticas palabras de victoria por parte de mi rey. El tiempo le ha dado la razón. Y de griego libre a griego libre se transmitió el mensaje de que el valeroso Leónidas y sus trescientos hombres, tan lejos del hogar, entregaron la vida no sólo por Esparta, sino por toda Grecia y por la promesa que este país representa. Y aquí, ahora, en esta escarpada tierra llamada Platea, las hordas de Jerjes se enfrentan a la aniquilación. Ahí están los bárbaros desalmados. El corazón encogido y tembloroso el pulso. Aterrorizados, pues son conscientes del despiadado y brutal horror que sufrieron frente a las espadas y lanzas de los trescientos. ¡Y ahora, desde el otro lado de la llanura, contemplan a diez mil espartanos a la cabeza de treinta mil griegos libres! ¡Auuh! El enemigo únicamente nos triplica en número, alentador para cualquier griego. En este día liberamos al mundo del misticismo y la tiranía, y damos la bienvenida al futuro más esperanzador que hayamos imaginado. ¡Demos las gracias a Leónidas y a sus trescientos valientes! ¡Hacia la victoria!»
Una película realmente motivadora cara a la nueva oportunidad que se nos presenta este domingo. ¿Conseguiremos 300 espartanos derrotar a los miles de persas en nuestra particular batalla de las Termópilas? Au! Au!!! Auuu!!!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reflexiones cara al 20N

Ayer estuve hablando con una amiga que trabaja en el periódico de la competencia sobre las posibles consecuencias de que Rajoy llegara al poder el 20N. Nos planteamos si el barbas llegaría a proponer la ilegalización de Amaiur después de que el Tribunal Supremo sentenciara que no hay nada ilegal en la formación de Bildu, ni tampoco lo había en Aralar, por lo que sería una estupidez dar ese paso.

También recordamos cómo fue Aznar, cuya mano derecha era Rajoy, quien cerró dos medios de comunicación vascos, Egin y Egunkaria, por su supuesta relación con ETA. ¿Acaso sería capaz de intentar echar el cierre a sus sucesores, Gara y Berria? Concluimos que nadie puede ser tan tonto de cometer semejante error en un escenario como el actual, en el que internet nos ofrece mil y una posibilidades para hacer llegar la verdad a todo aquel que quiera escucharla en cualquier parte del planeta. Definitivamente, "se liaría parda".

Hemos soportado tanta vulneración de los derechos humanos –censura, escuchas telefónicas, falsas acusaciones, torturas– que son demasiado evidentes. Ya nada puede pararnos. Así que «dientes, dientes», como diría la folclórica, y «sonreír porque vamos a ganar». 

domingo, 6 de noviembre de 2011

El acaparamiento injusto de tierras

¿Sabías que desde que la crisis económica comenzó las tomas de tierra en África han aumentado enormemente? Antes de que las corporaciones extranjeras llegaran al continente más pobre del mundo, los pequeños terratenientes se las apañaban para conseguir comida de sus cultivos variados. En esas tierras encontraban también agua, y aunque no podían competir contra el mercado de importación, salían adelante como podían. Sin embargo, por culpa de las malas infraestructuras en caminos no podían llegar al mercado. Su escasa formación no les permite conocer el precio real de sus cultivos, por lo que los venden por cuatro duros a los intermediarios. No tienen recursos para potenciar la cantidad de cultivos que tiene, ni tampoco para almacenarlos correctamente, y esto termina resultando en perdidas. La gente joven tenía que huir de las zonas rurales para poder estudiar y, en definitiva, subsistir, provocando superpoblación en las ciudades. Todo esto podría solucionarse si las organizaciones mundiales ofrecieran su ayuda. 


Sin embargo, los propios gobiernos africanos han puesto en venta sus fértiles tierras, engañando a los dueños con la patraña de que así ganarán todos: los extranjeros traerán nuevas tecnologías, trabajo, comida. Pero es todo mentira, porque los que toman las tierras sólo buscan beneficio. No acaparan las tierras, las alquilan por menos de un dólar al día cada hectárea en contratos de 50-100 años. Con ese dinero los granjeros no tienen nada que hacer, pero podrían subsistir si lo que se produce en sus tierras fuera comida -la poca comida que se cultiva la exportan a otros países-. Lo que plantan las corporaciones extranjeras, muchas de ellas europeas, son cultivos para crear biocombustible para poder afrontar la escasez de petróleo y seguir alimentando "ecológicamente" a sus millones de vehículos. 

Para ello plantan en zonas gigantes (10.000 hectáreas - un millón de hectáreas) caña de azúcar o aceite de palma. Utilizan fertilizantes contaminantes que hacen que las plantas crezcan rápido, hasta que llega un momento en el que esa tierra queda muerta. También terminan con las reservas de agua. Después las corporaciones venden ese biocombustible en sus países de origen, pero con lo que ganan apenas emplean a alguna persona africana, ya que gracias a sus maquinas y tecnología avanzada no necesitan mano de obra.  

La paradoja es que el 70% de los acaparamientos de tierra del mundo tienen lugar en África, en los países más pobres, pero más fértiles, como Etiopía, Sierra Leona, Mali o Sudan, y todo con el apoyo de los gobiernos africanos que ponen en venta la seguridad alimenticia de sus ciudadanos y ponen en riesgo el medio ambiente, ya que esta explotación masiva de recursos provoca el cambio climático. ¿Donde queda ahora el combustible ecológico? ¿Cómo se alimentará la gente si ya no tiene dónde cultivar su propia comida?